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martes, 15 de diciembre de 2015

¿Cómo puedo tener un sueño reparador?

En la anterior entrada del blog comenzamos a hablar acerca de la importancia de tener un sueño reparador. Por ello, esta semana os indicaré algunas pautas para conseguir dicho objetivo y evitar tener dificultades para dormir.
 
Algunas de las pautas más relevantes para tener en cuenta son las siguientes:
  • No tomar sustancias excitantes como café, té o alcohol a última horta de la tarde o por la noche. 
  • Evitar dormir la siesta o, en caso de dormirla, que no sea durante un intervalo de tiempo superior a media hora.
  • Hacer una cena ligera, dejando un intervalo de tiempo por lo menos una hora entre el fin de la cena y la hora de acostarnos.
  • Evitar realizar ejercicio físico a última hora de la tarde. 
  • Mantener horarios regulares: acostarse y levantarse a horas semejantes todos los días. 
  • Tener un ambiente adecuado para dormir, evitando ruidos, demasiada luz, etc...
  • No es recomendable pasar mucho tiempo en cama antes de irse a dormir. Por ejemplo, si nos gusta ver la televisión o leer antes de dormir, es recomendable que no lo hagamos en cama. 
Aunque habría muchas otras pautas que serían aconsejables para evitar tener problemas de sueño, éstas son algunas de las más importantes que yo suelo recomiendar a mis pacientes. 
¿Se os ocurre alguna más?

miércoles, 2 de diciembre de 2015

El combustible de nuestro cuerpo

Como suelo explicar siempre a mis pacientes, igual que los coches necesitan gasolina o diesel para poder funcionar, las personas humanas necesitamos tres elementos que son indispensables para poder "arrancar": respirar, comer y dormir.

En la entrada del blog de hoy os hablaré del último de estos elementos: el sueño
De entrada, parece que dormir es algo muy sencillo. De hecho, cuando las personas no tenemos dolencias importantes y estamos bien anímicamente, dormir no suele conllevar demasiadas dificultades. El problema suele aparecer cuando se da algunas de estas dos condiciones y la cabeza empieza "dar vueltas" acerca de aquello que nos preocupa.

Por otro lado, dormir no sólo implica meterse en la cama. Nuestra mente necesita "desactivarse" y entregarse al sueño durante un número razonable de horas (de media se suele establecer en torno a 8 horas de sueño para poder descansar adecuadamente, aunque esta cuestión es muy personal). Si duerme menos de esas horas o si, durante ellas, se producen despertares, la persona probablemente tenga la sensación de que no ha descansado adecuadamente esa noche.

Una medida para valorar si nuestro sueño es reparador o no suele ser tener en cuenta estos dos factores (las horas de sueño y los despertares), aunque también se suele preguntar acerca de si la persona tiene somnolencia durante el día.

En relación al sueño, la realidad es que una cosa es cierta: si no dormimos bien por la noche, nuestro cuerpo no efectuará ese descanso que necesita. Sin embargo, si esto se produce días aislados, no supone un problema. De hecho, es muy común que salgamos por la noche de fiesta y no descansemos adecuadamente ese día y, aunque es probable que nos sintamos cansados al día siguiente, no pasa nada por ello. El problema aparece cuando existe en nosotros una incapacidad persistente para mantener un sueño reparador durante días, semanas o meses.

En la próxima entrada os indicaré unas pautas para favorecer un sueño reparador. ¡Os espero!