martes, 13 de enero de 2015

¿Qué puedo hacer cuando me preocupo demasiado?

Las personas tenemos diversos tipos de preocupaciones desde que somos muy pequeños. Generalmente, las cosas que nos preocupan en nuestra infancia son diferentes a las que lo hacen cuando nos encontramos en la edad adulta.

Erróneamente, a veces tendemos a pensar que las preocupaciones de los niños son poco relevantes o que no debemos darles importancia ya que "ya se les pasarán...". Sin embargo, la realidad es que son igualmente importantes las preocupaciones que tienen los niños que las de los adultos; aunque a nuestros ojos nos puedan parecer una tontería.


Cuando son los niños los que están preocupados, además de emplear el juego como vehículo principal para poder trabajar con la preocupación que él tenga, solemos usar diferentes recursos como por ejemplo libros.

Uno que os recomiendo es el libro de "Qué puedo hacer cuando me preocupo demasiado", editado por TEA Ediciones. Este libro explica qué son las preocupaciones, cómo las alimentamos y también ofrece tareas para poder ayudar a que dichas preocupaciones disminuyan. 

Una de las actividades que solemos realizar es pedir al niño que dibuje sus propias preocupaciones y, cuando ya se encuentra mucho más aliviado, le solicitamo que se dibuje a sí mismo sin preocupaciones. Resulta sorprendente ver la gran diferencia que hay entre ambos dibujos y cuando les enseñamos el primer dibujo que hicieron suelen comentar que la preocupación "ya no es tan grande" o que "ahora ya no está enfadada, sino que sonríe".

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