Mostrando entradas con la etiqueta resiliencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta resiliencia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de febrero de 2016

Descubriendo lo que se esconde detrás del vacío

La vida está llena de buenos y malos momentos.

Generalmente, todos deseamos vivir buenos momentos y sentirnos bien, pero cuando aparecen los malos, nos cuesta permitirnos sentir emociones como la tristeza o la ansiedad y reconocer que tenemos derecho a sentirlas...

Sin embargo, todas las emociones son necesarias, por lo que debemos trabajarlas con personas de todas las edades. Para mí, uno de los sentimientos más difíciles de gestionar es la sensación de vacío. Detrás de él pueden estar un montón de emociones, por lo que aprender a manejarlas suele ser una tarea muy importante.


Con los niños, suelo trabajar el vacío con la ayuda de un libro que tiene ese mismo nombre Vacío. Su autora es Anna Llenas. Ella es una ilustradora española que se dedica, entre otras cosas, a crear libros para ayudarnos a trabajar con las emociones. También ha creado otros que ya os he presentado en este blog como El monstruo de colores (podéis consultarlo aquí: Monstruo de colores).

Vacío narra la historia de Julia. Ella es una niña que tiene un agujero en el estómago que no le gusta nada. Julia está empeñada en tapar ese hueco y lo intenta de muchas formas: con golosinas, peluches, gatos... Sin embargo, nada consigue que ese sentimiento desaparezca.

Como casi todos los libros de esta ilustradora, Vacío me ha sorprendido gratamente porque recoge una enseñanza muy importante para la vida: que a pesar de estar atravesando malos momentos, podemos usarlos para convertir dichas dificultades en un estímulo para crecer y convertirnos en mejores personas. Algo que los psicólogos llamamos resiliencia. 

Os invito a leerlo y disfrutar de las maravillosas ilustraciones por las que está formado. Para mí, es un libro muy especial.

martes, 4 de noviembre de 2014

La resiliencia: "el arte de navegar entre torrentes"

Generalmente, las ciencias humanas han dado mayor importancia a los estados psicopatológicos. Por este motivo, las descripciones de los pacientes se han centrado frecuentemente en las enfermedades y en el intento por descubrir las causas o factores que pudiesen explicar estos resultados, dejando a un lado a las personas que lograban superarse y salir adelante airosamente. 

Sin embargo, en nuestra vida, y especialmente en la vida profesional, nos encontramos frecuentemente con personas que han vivido en situaciones de tragedia o estrés, que parecen difíciles o imposibles de superar. Desde hace mucho tiempo, la humanidad ha observado que algunos seres humanos logran superar estas condiciones severamente adversas y que, además, logran transformarlas en una ventaja o un estímulo para su desarrollo bio-psico-social.

Debido a que este es uno de los temas que más me apasiona del campo de la Psicología, os escribo acerca de él, por segunda vez en este blog.

Foto cortesia de Mario Otero

A esta capacidad para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas, es a lo que los psicólogos llamamos resiliencia.

Para poder hablar de que una persona es resiliente deben darse, como mínimo, estas dos condiciones:
  • Haber vivido una situación de adversidad importante (como por ejemplo vivir en una familia disfuncional, tener una adicción, la ausencia de personas significativas que favorezcan nuestro desarrollo, haber sufrido una catástrofe con importantes consecuencias para la propia persona o el fracaso escolar).
  • La capacidad de superarse ante estas circunstancias complejas.

Para finalizar, yo me quedo con la frase de Jaques Philippe "Las situaciones que nos hacen crecer de verdad son precisamente aquellas que no dominamos".

La próxima semana, os hablaré de las características de personalidad de las personas resilientes. ¡Hasta la próxima semana!