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martes, 1 de julio de 2014

Cuándo los niños acuden al psicólogo

Cuando los niños acuden a la consulta de un psicólogo se produce una situación un tanto especial. Los niños no vienen por decisión propia, sino porque otras personas han pensado que deben acudir para buscar ayuda. Esas personas generalmente suelen ser el profesor, el orientador del colegio, el pediatra o sus propios padres.

Por lo tanto, un aspecto interesante puede ser decidir quién acudirá a la primera consulta: solamente los padres o los padres y el niño. Aunque no existen normas a seguir acerca de esto, en ocasiones puede ser recomendable que acudan en un primer momento los padres y posteriormente traigan al niño en la próxima sesión para poder evaluarlo.


En esta primera consulta, ellos pueden darnos su opinión y su visión de lo que le ocurre al niño, sin tener que presenciar éste la conversación en la que se relatan todas sus dificultades. Además, en esta sesión podemos trabajar con los padres cómo le explicarán al niño que va a ir a la consulta de un psicólogo.

En la consulta con el niño, nuestro objetivo fundamental es establecer una buena relación con él, para luego poder trabajar el motivo por el que lo traen a tratamiento.

Inicialmente, es muy importante poder conocer cómo es el niño, qué cosas le gustan, cómo disfruta de su tiempo libre, a qué juega, etc. También es relevante conocer si tiene amigos y qué tal le va en el colegio independientemente de cuál sea el problema por el que ha venido.

Después de habernos ganado la confianza del niño y de que vea nuestra clínica como un lugar en el cual puede estar a gusto, hablar de lo que desee, jugar y pasar un rato entretenido, podemos trabajar a través de diferentes métodos o técnicas el motivo de la consulta. Una de las técnicas que más utilizamos es el dibujo.

Para finalizar, no quería terminar este post sin dar las gracias a Kutxi Pacheco, por haberme permitido usar una fotografía tan especial como ésta.

martes, 3 de junio de 2014

¿Qué podemos hacer cuando una persona está en duelo?

Como ya he indicado en las entradas anteriores de este blog, el duelo es un proceso normal y natural ante la muerte de un ser querido.

Por tanto, las intervenciones en adultos con duelo normal no pueden considerarse beneficiosas en términos de disminuir los síntomas relacionados con el duelo, pudiendo llegar a ser incluso perjudiciales (según la Guía de Práctica Clínica sobre Cuidados Paliativos del Ministerio Español). 

Así, la mayoría de las personas en duelo no requieren asesoramiento psicológico profesional. Sin embargo, la intervención puede ser adecuada ante muertes inesperadas, traumáticas o en personas con poco apoyo sociofamiliar.


En estos casos, el objetivo de la intervención no es "olvidar" al ser querido muerto, sino aprender a vivir sin la persona fallecida, con todos los retos que ello supone. Por tanto, los profesionales tenemos que promover que la persona en duelo se adapte a la pérdida teniendo en cuenta los siguientes factores:
  • Fomentar el autocuidado, alimentándose bien, practicando ejercicio moderado, descansando adecuadamente, etc.
  • Buscar el apoyo de familiares y amigos, para que la persona pueda expresar cómo se siente. De hecho, cuántas más personas tenga para esta labor, mejor, ya que la idea es no sobrecargar a nadie.
  • Darse permiso para vivir y disfrutar de la vida. Aunque la persona fallecida no pueda estar ya en su vida, es recomendable que sigan llevando a cabo las actividades que antes les resultaban placenteras y darse permiso para disfrutarlas.
  • Permitirse estar en duelo. Es importante permitirse sentir y estar triste, aunque, en paralelo, la persona siga haciendo actividades positivas, con la finalidad de no aislarse y mantener algo de vida social.
  • Evitar tomar decisiones importantes de forma precipitada. En situaciones de intenso sufrimiento, las personas en duelo pueden decidir cosas que más tarde consideran que no fueron acertadas. En caso de que tenga que hacerlo es mejor consultar con personas que puedan ayudarle.
  • Planificar anticipadamente cómo pasar las fechas señaladas, pensando cómo y con quién quiere pasarlas.
  • No deshacerse de objetos o recuerdos precipitadamente. A veces reciben malos consejos acerca de desprenderse de todo lo que pertenecía al fallecido porque puede resultar doloroso ver esos objetos en alguna ocasión. Por ello, es importante que sepan que no es beneficioso precipitarse en esta tarea.