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martes, 2 de junio de 2015

"Con la mejor intención"

En nuestra vida cotidiana, existen determinadas circunstancias que pueden causarnos estrés a los adultos, pero es importante saber que, probablemente, también se lo pueden provocar a nuestros hijos. Por ello, en muchas ocasiones, intentamos protegerlos de ese malestar emocional que nosotros sentimos, tratando de evitar que se enteren de las cosas o explicándoselas muy por encima, para que "no piensen mucho en ellas". Como ya decía Oscar Wilde, "con las mejores intenciones se obtienen, la mayoría de las veces, los peores resultados".

La realidad es que a día de hoy sabemos que es muy importante dar información a los niños acerca de las cuestiones importantes que nos suceden. Eso sí, la explicación que tenemos que darles debe ajustarse a su edad y nivel de comprensión. También es importante saber que tampoco necesitamos contárselo todo, debido a que nuestro objetivo es que el niño tenga una explicación de lo que ocurre y no se preocupe más de lo necesario por ello, no que se convierta en nuestro confidente, algo que sería negativo para su salud mental. 


Con la mejor intención, cuentos para comprender lo que sienten los niños es el título de otro de mis libros favoritos para poder trabajar en la consulta problemas que pueden surgir con bastante frecuencia en nuestras vidas. Algunos de los temas que se tratan son: la separación de los padres, el nacimiento de un hermanito, el fallecimiento de un ser querido u otros problemas clínicos como los trastornos de ansiedad o las agresiones que un niño puede sufrir en el colegio por parte de sus compañeros.

Este libro fue escrito por Marisol Ampudia, una psicóloga clínica que  trabaja en el Hospital Universitario Vall d´Hebron (Barcelona) y ha sido recomendado por numerosas revistas del campo de la Psicología para poder ayudar a los padres a afrontar problemas que pueden aparecer en el día a día, para evitar que se produzcan dificultades a posteriori.

Además, el formato en el que se presenta el libro me parece muy adecuado, debido a que explica cada uno de estos problemas ejemplificándolo con un cuento adaptado al nivel de comprensión de cualquier lector, de manera que resulta muy didáctico y sencillo de leer.
Fuente: Ampudia, M. (2010). Con la mejor intención. Cuentos para comprender lo que sienten los niños. Barcelona: Herder Editorial.

martes, 16 de septiembre de 2014

¿Cómo puedo favorecer que mi hijo hable de cómo le ha ido en el colegio?

Con la vuelta al cole, es muy común que los padres se preocupen acerca de si sus hijos están contentos o no con su nuevo profesor, con sus compañeros de clase, etc.

Aunque algunos niños sí tienen más interés en comentar cómo les ha ido en el colegio, es bastante normal que a los pequeños de la casa  no les guste demasiado hablar acerca de lo que han hecho en clase.

Por ello, a veces, puede resultar complicado que los niños expresen si han disfrutado, si han aprendido algo nuevo, etc. Por esta razón, es muy importante saber cómo podemos actuar para favorecer que nos cuenten algo.


En el caso de los niños que tienen más dificultad para comentar este tipo de cuestiones, no suele ser muy recomendable preguntarle una y otra vez hasta que acaban "soltando prenda".

Hay diversos momentos en los cuáles puede ser más sencillo iniciar una conversación acerca de lo que hemos hecho durante el día, como puede ser la hora de la comida o la cena. En esos momentos, los padres pueden empezar a hablar acerca de cómo les ha ido el día en el trabajo o en casa. Si esto es algo que se repite, el niño acabará sintiendo la necesidad de participar y comentar cómo le ha ido a él también. 

Por otro lado, es muy importante que, en los momentos en que el niño habla, se le escuche atentamente para que él/ella vea que lo que tiene que comentar es relevante y despierte las ganas de comunicarse con nosotros.

martes, 26 de agosto de 2014

¿Qué familias acuden a nuestra consulta?

Después de las entradas sobre terapia familiar que he escrito estas dos semanas, varios de vosotros me habéis preguntado qué tipo de familias son las que acuden a nuestras consultas. Aunque no es una pregunta sencilla de contestar, debido a que cada familia es diferente y acude por unos motivos muy personales, hay una serie de casos que suelen presentarse en nuestra puerta para recibir atención psicológica por diferentes motivos.


A modo de resumen, os presento algunos de los casos que nos podemos encontrar en nuestra práctica habitual:
  • Generalmente, acuden familias que traen claramente reconocido un paciente identificado entre sus miembros. Esta persona a la que han identificado como la portadora del problema, suele ser uno de los hijos, aunque a veces puede ser también uno de los progenitores. Es muy común que en estos casos, la familia piense que el problema es propio de esa persona que está "enferma" y que ellos no han contribuído de ninguna forma a la aparición de los síntomas o, lo que es más probable, al mantenimiento de los mismos. Alguno de los casos más comunes que podemos recibir de este tipo pueden ser familias en las cuáles el hijo tiene un trastorno alimentario o un trastorno de conducta.
  • Otro caso que nos podemos encontrar son familias multiproblemáticas. Entendemos por familias multiproblemáticas aquellas en las que existe una situación de maltrato, drogadicción, aislamiento o desorganización. Aunque estas familias también pueden acudir con un paciente identificado como las anteriores, suele estar más claro que existe un problema a nivel familiar debido a la falta de comunicación entre los miembros de la familia y desorganización de la misma, por ejemplo.
  • También es relativamente común recibir familias que acuden tras la separación de los padres. El divorcio de los padres puede ser una situación muy estresante para los hijos y, si no se realiza de forma pacífica, implicando a los niños en el proceso lo menos posible y se les explica en términos que ellos puedan comprender, puede dar lugar a problemas. Sin embargo, tampoco debemos alarmarnos pensando que esto es lo que sucede normalmente.
Aunque existen muchos otros casos por los que podemos atender a una familia en nuestras consultas, he escogido algunos de los que suelo atender con más frecuencia. La próxima semana escribiré de forma más detallada acerca de los casos que implican una situación de maltrato. ¡Hasta la próxima!

martes, 19 de agosto de 2014

El amor

Continuando con el tema de la terapia con familias que hemos iniciado la semana pasada, hoy os escribo acerca de un tema tan importante como el amor en la familia.

Según autores tan reconocidos en la Terapia familiar como Linares (2012), el amor es un complejo fenómeno relacional que incorpora elementos cognitivos y pragmáticos a los componentes emocionales, lo cuál quiere decir que el amor no sólo implica sentimientos, sino también pensamientos y formas de actuar. Sin embargo, no llega con que nosotros pensemos, sintamos o nos comportemos de una determinada manera, sino que el otro debe percibirlo de igual forma para poder llegar a sentir que lo "queremos".


De esta forma, hay diversos factores que deben estar presentes para que nuestros hijos se sientan queridos:
  • Reconocimiento: es uno de los componentes cognitivos del amor. Consiste en la aceptación de la existencia del otro. Y aunque esto parece muy sencillo, un padre que afirma "quiero que mi hijo sea abogado como yo", está fallando en reconocer a su hijo como alguien diferente a él, que puede pensar de otra manera y decidir con su vida de distinta forma.
  • Valoración: es otro componente cognitivo del amor. Consiste en apreciar las cualidades del otro aunque sean distintas de las propias. La falta de valoración llevaría a la descalificación de la otra persona, lo cuál podría provocar una baja autoestima.
  • Cariño: es el componente emocional del amor. Incluye sentimientos de entrega y de disponibilidad para el otro. En algunas ocasiones, el cariño puede no estar presente y los padres pueden sentir indiferencia hacia su hijo, aunque es más probable que las emociones sean más bien las inversas (odio, irritabilidad, etc...).
  • Sociabilización: hace referencia al componente pragmático. Supone el compromiso que deben asumir todos los padres de garantizar la visibilidad social de sus hijos. Además, los padres deben protegerlos frente a posibles agresiones procedentes del entorno social en el que viven.
Todos estos factores son importantes para que nuestros hijos sean personas independientes, establezcan relaciones saludables con otras personas, se sientan capaces de afrontar la vida y puedan tomar sus decisiones por sí mismos.

Fuente: Linares, J. L. (2012). Terapia familiar ultramoderna. La inteligencia terapéutica. Barcelona: Herder.

martes, 15 de julio de 2014

¿Qué puedo hacer cuando mi hijo tiene miedo?

Como ya hemos comentado en la entrada de la semana pasada "Tengo miedo a la oscuridad", la infancia es una época de la vida en la cuál es muy común tener miedos. Muchos de ellos desaparecerán con el tiempo de forma espontánea, aunque otros permanecerán algún tiempo más. 

Tal y como os he explicado, los miedos suelen aparecer en los primeros años de la infancia, una edad en la que el niño aún no es capaz de entender, por sí mismo, el mundo que le rodea y no puede separar lo que es real de lo imaginario. Por tanto, los miedos tendrán un poder sobre él/ella importante, ya que anticiparán todo lo malo que les puede pasar cuando se sienten así.


Para los padres es complicado observar que su hijo tiene miedo a algo y que lo está pasando mal. Por ello, es bastante común que reaccionen de estas dos formas: 
  • se preocupan en exceso porque ven que su miedo va a más en lugar de desaparecer y tratan de protegerlo de todo aquello a lo que teme o, 
  • tienden a ignorar la angustia que siente, forzándole a afrontar aquella situación que le aterra y no permiten que exprese la ansiedad diciéndole frases como "No te asustes, no te pongas así...".

Cualquiera de las dos estrategias descritas anteriormente suelen ocasionar la cronificación del problema, evitando así que el miedo pueda desaparecer naturalmente.

Por tanto, para ayudar a que los miedos de nuestro hijo no empeoren es muy importante transmitirle seguridad y dejarle que exprese sus sentimientos. También es necesario recordar que no es conveniente estar exponiéndole a aquello que le da miedo continuamente, ni forzarle a que lo haga cuando no se siente preparado. 

La idea es que afronte poquito a poco sus miedos, para lo que podemos acompañarle a esos sitios que le asustan, mostrándole que estamos a su lado y que le apoyaremos en todo momento. Iremos reforzando todos los pequeños acercamientos que haga al objeto temido, por muy pequeños que sean. Por otro lado, es muy importante dar ejemplo con nuestra propia conducta, de forma que nuestro hijo pueda ver que el miedo es algo normal, que a nosotros también nos asustan algunas cosas y que hacemos intentos por superarlas. Ese será un gran aliciente para él.

martes, 1 de julio de 2014

Cuándo los niños acuden al psicólogo

Cuando los niños acuden a la consulta de un psicólogo se produce una situación un tanto especial. Los niños no vienen por decisión propia, sino porque otras personas han pensado que deben acudir para buscar ayuda. Esas personas generalmente suelen ser el profesor, el orientador del colegio, el pediatra o sus propios padres.

Por lo tanto, un aspecto interesante puede ser decidir quién acudirá a la primera consulta: solamente los padres o los padres y el niño. Aunque no existen normas a seguir acerca de esto, en ocasiones puede ser recomendable que acudan en un primer momento los padres y posteriormente traigan al niño en la próxima sesión para poder evaluarlo.


En esta primera consulta, ellos pueden darnos su opinión y su visión de lo que le ocurre al niño, sin tener que presenciar éste la conversación en la que se relatan todas sus dificultades. Además, en esta sesión podemos trabajar con los padres cómo le explicarán al niño que va a ir a la consulta de un psicólogo.

En la consulta con el niño, nuestro objetivo fundamental es establecer una buena relación con él, para luego poder trabajar el motivo por el que lo traen a tratamiento.

Inicialmente, es muy importante poder conocer cómo es el niño, qué cosas le gustan, cómo disfruta de su tiempo libre, a qué juega, etc. También es relevante conocer si tiene amigos y qué tal le va en el colegio independientemente de cuál sea el problema por el que ha venido.

Después de habernos ganado la confianza del niño y de que vea nuestra clínica como un lugar en el cual puede estar a gusto, hablar de lo que desee, jugar y pasar un rato entretenido, podemos trabajar a través de diferentes métodos o técnicas el motivo de la consulta. Una de las técnicas que más utilizamos es el dibujo.

Para finalizar, no quería terminar este post sin dar las gracias a Kutxi Pacheco, por haberme permitido usar una fotografía tan especial como ésta.