martes, 7 de julio de 2015

Construyendo nuevos aprendizajes

¡Buenos días!

Como algunos de vosotros ya sabéis, uno de los tipos de psicoterapia en los que me he formado es EMDR (aquí tenéis una entrada en la que explico en qué consiste para los que no lo sepáis Francine Shapiro y el EMDR). 

Y como la formación es algo muy importante para mí y estoy constantemente reciclándome, esta semana estaré en Barcelona en el curso de TOC y EMDR, tratando de repasar conceptos y aprender más cosas nuevas.


La semana que viene escribiré una nueva entrada. ¡Os espero!

martes, 30 de junio de 2015

Señales de alarma del síndrome de Asperger

El síndrome de Asperger suele detectarse porque los padres empiezan a sospechar que su hijo es diferente a los demás niños. Es muy común que estas sospechas no aparezcan antes de los 3 años. Sin embargo, la edad a la que suelen recibir el diagnóstico suele ser cuando ya tienen unos 10 años aproximadamente.


Algunos de los signos de alarma que indican a los padres que su hijo es distinto de los demás son los siguientes: 
  • La hipersensibilidad a algunas texturas o sonidos.
  • Especial apego hacia algunos juguetes.
  • Emplea un vocabulario demasiado avanzado o poco apropiado para su edad.
  • Le cuesta tolerar que se altere la rutina diaria.
  • Tendencia a hablar sobre temas específicos que son de interés.
  • Dificultad para mostrar empatía hacia los demás.
  • Pueden mostrar ciertas habilidades sorprendentes en determinadas áreas como por ejemplo recordar listas muy largas de objetos que le interesan especialmente.
  • Dificultad para entender los dobles sentidos o las frases hechas.
  • Suele preferir jugar solo en vez de con otros niños.

La detección temprana del síndrome de Asperger es muy importante. Poder realizar una intervención lo antes posible sobre las dificultades que tienen estos niños  ayuda a reducir la incertidumbre de los padres, permite que puedan comprender las dificultades de su hijo y que aprendan cómo deben comportarse con él y cómo deben educarle.

martes, 23 de junio de 2015

El síndrome de Asperger

Hans Asperger fue un pediatra que publicó un artículo acerca de lo que él denominó el Síndrome de Asperger, en el que describía a un grupo de niños con características similares muy peculiares que él no había visto antes. Los síntomas que había observado eran los siguientes: 
  • Eran chicos que vivían en un "mundo aparte".
  • Su forma de relacionarse con las demás personas era extraña. 
  • Tenían un vocabulario extenso y su discurso era fluido, aunque solían relacionarse mediante monólogos y no con intercambios conversacionales.
  • Tenían una pobre comunicación no verbal.
  • Se caracterizaban por tener unos intereses muy peculiares, como por ejemplo coleccionar determinados objetos.
  • Su coordinación motriz y organización del movimiento eran generalmente pobres. 
Actualmente, a las personas que padecen este trastorno se las clasifica dentro del grupo de los trastornos del espectro autista, según los manuales diagnósticos psiquiátricos actuales. Estos trastornos se caracterizan por los siguientes síntomas:
  • Déficits persistentes en la comunicación y en la interacción social en diversos contextos.
  • Patrones de comportamiento, intereses o actividades restringidas y repetitivas.
  • Los síntomas deben estar presentes en la primera infancia.
  • Estos síntomas limitan el funcionamiento cotidiano.
En la entrada del próximo martes continuaremos hablando sobre este tema.¡Os espero!

martes, 16 de junio de 2015

Frederick

Todos los seres humanos somos similares en algunos aspectos, pero la realidad es que cada persona es diferente de las demás. Cada uno de nosotros es especial y no existe una copia exacta de nosotros mismos.

De hecho, son estas diferencias las que nos hacen interesantes. Si a todos nos gustasen las mismas cosas, como por ejemplo si todos amásemos la carpintería, todos querríamos aprender este oficio y nadie querría ser médico, fontanero o músico, lo cuál podría suponer un problema para la sociedad.

Por otra parte, seguramente hemos oído que es bueno mostrarnos tal cuál somos y no comportarnos como hacen otras personas, debido a que por mucho que lo intentemos, nunca vamos a gustar y a caer bien a todo el mundo. 


Uno de los libros que os recomiendo para poder trabajar con los niños la importancia de ser nosotros mismos es el de Fréderick. Su autor es Leo Lionni y está publicado en la editorial Kalandraka.

El argumento trata sobre la vida de unos ratoncitos que están recolectando provisiones para sobrevivir durante el invierno. Todos colaboran menos uno de ellos, Frederick. Él está recolectando palabras y colores para ayudar al resto de los ratoncitos a soportar la crudeza del invierno con sus poesías. Al final del cuento podemos ver como todos aceptan a Fréderick tal y como es, a pesar de que sea diferente a los demás.

Además de ser una historia muy interesante para poder trabajar la importancia de aceptar a los demás tal y como son, el libro tiene unas maravillosas ilustraciones a color, como la que aparece en la fotografía, que lo hacen más especial aún.

martes, 9 de junio de 2015

martes, 2 de junio de 2015

"Con la mejor intención"

En nuestra vida cotidiana, existen determinadas circunstancias que pueden causarnos estrés a los adultos, pero es importante saber que, probablemente, también se lo pueden provocar a nuestros hijos. Por ello, en muchas ocasiones, intentamos protegerlos de ese malestar emocional que nosotros sentimos, tratando de evitar que se enteren de las cosas o explicándoselas muy por encima, para que "no piensen mucho en ellas". Como ya decía Oscar Wilde, "con las mejores intenciones se obtienen, la mayoría de las veces, los peores resultados".

La realidad es que a día de hoy sabemos que es muy importante dar información a los niños acerca de las cuestiones importantes que nos suceden. Eso sí, la explicación que tenemos que darles debe ajustarse a su edad y nivel de comprensión. También es importante saber que tampoco necesitamos contárselo todo, debido a que nuestro objetivo es que el niño tenga una explicación de lo que ocurre y no se preocupe más de lo necesario por ello, no que se convierta en nuestro confidente, algo que sería negativo para su salud mental. 


Con la mejor intención, cuentos para comprender lo que sienten los niños es el título de otro de mis libros favoritos para poder trabajar en la consulta problemas que pueden surgir con bastante frecuencia en nuestras vidas. Algunos de los temas que se tratan son: la separación de los padres, el nacimiento de un hermanito, el fallecimiento de un ser querido u otros problemas clínicos como los trastornos de ansiedad o las agresiones que un niño puede sufrir en el colegio por parte de sus compañeros.

Este libro fue escrito por Marisol Ampudia, una psicóloga clínica que  trabaja en el Hospital Universitario Vall d´Hebron (Barcelona) y ha sido recomendado por numerosas revistas del campo de la Psicología para poder ayudar a los padres a afrontar problemas que pueden aparecer en el día a día, para evitar que se produzcan dificultades a posteriori.

Además, el formato en el que se presenta el libro me parece muy adecuado, debido a que explica cada uno de estos problemas ejemplificándolo con un cuento adaptado al nivel de comprensión de cualquier lector, de manera que resulta muy didáctico y sencillo de leer.
Fuente: Ampudia, M. (2010). Con la mejor intención. Cuentos para comprender lo que sienten los niños. Barcelona: Herder Editorial.

martes, 26 de mayo de 2015

¿Cómo me veo a mí mismo?

La sociedad en la que vivimos otorga una gran importancia a nuestro cuerpo. Por ello, con el objetivo de ser más deseables para los demás y de tener el "cuerpo perfecto", muchas personas se entregan a dietas muy restrictivas o, incluso, llegan a someterse a intervenciones quirúrgicas. 

Por otro lado, el cuerpo no es solamente un estándar físico que nos marcamos, sino que, cómo nos veamos a nosotros mismos y cómo analicemos esa imagen que nos devuelve el espejo va a tener repercusiones, en muchos casos, en la percepción que tenemos de nosotros mismos como personas.


Uno de los factores que influye poderosamente en cómo nos vemos a nosotros mismos son los mensajes que nos han dicho desde pequeños de lo que nosotros somos. Por ejemplo, si a una niña le han repetido desde pequeña que no coma mucho porque está gorda, es posible que, en el futuro, piense de esta misma forma y tenga miedo a engordar aunque su peso se encuentre dentro de la normalidad.  

En las personas con trastornos alimentarios, como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa o el trastorno por atracón (ver más información sobre estos trastornos en ¿Cuáles son los trastornos alimentarios?), la percepción de la imagen corporal suele estar alterada o existe una importante insatisfacción con ella. Además, las personas con estas patologías presentan otro problema: consideran que su cuerpo no puede ser aceptado como válido por los demás ni por ellas mismas.

Cuando existen problemas con nuestra imagen corporal es vital trabajar la identificación de cómo somos físicamente (sin distorsiones), para poder aceptarnos posteriormente y aprender a cuidar y valorar nuestro cuerpo. Porque él somos nosotros mismos.

martes, 19 de mayo de 2015

Agorafobia, ¿miedo a los espacios abiertos?

Algunas personas sufren una crisis de ansiedad que no se repite, siendo un episodio aislado que se resuelve rápidamente. Sin embargo, es frecuente que los ataques de ansiedad vuelvan a aparecer y la persona comience a tener miedo a dichas crisis. 

En estos casos, la vida de la persona se puede ver limitada de forma importante, apareciendo un miedo intenso que provoca que eviten situaciones en las que puede ser complicado pedir ayuda o conseguir escapar. Esto es a lo que los profesionales de la Psicología y la Psiquiatría llamamos agorafobia


Contrariamente a la definición popular de agorafobia que todos conocemos, que hace referencia al miedo a los espacios abiertos, como plazas o avenidas (www.rae.es), las personas que padecen este trastorno de ansiedad presentan una reacción de miedo intenso a diferentes tipos de situaciones y no solamente a las zonas abiertas, entre las que se incluyen:
  • uso del transporte público (automóviles, buses, trenes, barcos, aviones)
  • estar en espacios abiertos (por ejemplo puentes, mercados...)
  • estar en sitios cerrados (ascensores, tiendas, cines...)
  • hacer colas
  • estar en el medio de una multitud de gente
  • estar fuera de casa solo.
Debido al temor que sienten, suelen evitar activamente todas estas situaciones, pudiendo llegar a atrincherarse en sus casas o a caminar solamente por zonas que consideran "seguras". Sin embargo, la mayoría de las personas con agorafobia suelen ser capaces de enfrentar todas estas situaciones si van acompañados por alguien.

martes, 12 de mayo de 2015

¿Tengo crisis de ansiedad?

Muchas personas han sentido taquicardias y dificultad para respirar en algunas ocasiones, motivo por el que pensaron que les estaba "dando un infarto" o que se estaban "volviendo locos" porque no eran capaces de controlar su propio cuerpo y las reacciones que tenían.

Como consecuencia de esta sintomatología, algunas personas han acabado en el servicio de urgencias porque valoraban que, si no lo hacían, podrían morirse. Al llegar allí, les han realizado las pruebas pertinentes y les han comunicado que todo estaba bien, que no les estaba "dando un infarto". 

Algunos de mis pacientes han llegado a mi consulta muy preocupados por ello, porque, aunque estaban felices por no haber tenido un ataque al corazón, ellos no percibían que se encontraban bien y notaban que no eran capaces de controlar las reacciones que estaba desarrollando su organismo.


Es muy importante que las personas podamos entender lo que nos pasa para poder ponerle remedio y para volver a poder disfrutar de una buena calidad de vida. Por ello, hoy me he decidido a escribir acerca de qué son las crisis de ansiedad.

Una crisis o ataque de ansiedad se produce cuando sentimos de repente mucho miedo o malestar que dura unos minutos. Además de estas sensaciones se producen otros síntomas como: palpitaciones, sudoración, temblores, dificultad para respirar, sensación de ahogo, dolor en el tórax, náuseas, mareos, escalofríos o sensación de calor, hormigueo, miedo a volverse loco, miedo a perder el control del cuerpo o miedo a morir.

Y aunque todos sabemos que "la ansiedad no mata a nadie", es cierto que puede llegar a ser muy molesta en algunas ocasiones. Por ello, es muy importante que, en cuanto sepamos que lo que nos sucede no es un ataque al corazón y que no está provocado por otras enfermedades orgánicas, tratemos de aprender a relajarnos y manejar estas crisis lo antes posible con la ayuda de un profesional capacitado para ello.

martes, 5 de mayo de 2015

¿Qué puedo hacer si me cuesta manejar el estrés?

Cuando nos compramos un teléfono móvil nuevo sabemos que está creado a prueba de ciertos golpes, caídas y que sigue funcionando aunque se le someta a temperaturas bastante bajas o altas. Nuestro organismo funciona del mismo modo, aunque igual que le sucede a nuestro teléfono, si las condiciones a las que lo sometemos son desfavorables o extremas, puede sufrir daños importantes. 

Por ello, como ya os he explicado en otras ocasiones, el estrés puede afectar a nuestra salud, sea en forma de crisis de ansiedad, de sentirnos muy nerviosos casi a diario, tener dificultades para dormir por no conseguir quitar las preocupaciones de nuestra cabeza o cuando se nos cierra el estómago y perdemos el apetito. 
Cuando esto ocurre es muy importante que lo detectemos lo antes posible para poder ponerle remedio a corto plazo; antes de que se cronifique. Cuando ya hemos detectado que existe un problema que nos está afectando en nuestro día a día, es importante que busquemos ayuda de un profesional.

Si tenemos un problema de ansiedad, un psicólogo clínico nos puede ayudar a entender qué es lo que nos está pasando y cuál es el problema que tenemos. Si el estrés nos ha ocasionado un trastorno de ansiedad, aunque no sea grave, es importante que podamos entrenarnos en habilidades para manejar el estrés y la ansiedad, tales como la respiración diafragmática, la relajación o la meditación.

Aunque estas estrategias son muy útiles y nos van ayudar en gran medida a manejar los síntomas de ansiedad que resultan tan molestos, también es posible que sea conveniente que trabajemos sobre las cuestiones que nos han provocado dicha ansiedad, sean del tipo que sean, porque nos facilitarán poder saber cuando somos más vulnerables a volver a tener problemas de ansiedad. Esto nos ayudará a poder prevenirlos o, por lo menos, a solicitar ayuda lo antes posible.