martes, 25 de noviembre de 2014

25 de Noviembre: Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer

Hoy es 25 de noviembre, declarado por la ONU como Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, motivo por el que, este mes, hemos estado trabajando sobre cuáles son las características que tenemos que promover en nosotros mismos para poder realizar una buena entrevista con pacientes que se encuentren en estas situaciones.

Lo primero que tenemos que conseguir es que confíen en nosotros, que nos vean como personas que las van a poder ayudar. La confianza que ellas depositen en nosotros va a estar condicionada por el grado de apoyo emocional que han recibido de nosotros. 

Entonces, si esto es tan importante, ¿cuáles creéis vosotros que son las cualidades o características que ha de tener un buen entrevistador?

 Foto cortesía de Mario Otero

En este curso, hemos trabajado algunas de ellas. Las más importantes son las siguientes:
  • Empatía: capacidad para comprender los pensamientos y emociones de otra persona y poder transmitírselo.
  • Calidez: proximidad afectiva paciente/entrevistador. Hace referencia al "clima" que se crea en la entrevista.
  • Concreción: capacidad para delimitar objetivos mutuos y compartidos.
  • Respeto: capacidad del entrevistador para transmitir al paciente que su problema nos atañe y que nos preocupa.
  • Asetividad: capacidad para afirmar o negar con seguridad, defendiendo sus derechos sin herir o perjudicar los de las otras personas.
  • Baja reactividad: se refiere al tiempo que tardamos en responder, evitando interrumpir y guardando silencios necesarios.

Aunque podemos dar muchas otras respuestas a esta pregunta, éstas son las que a mí me parecen que son necesarias, pero podríamos señalar otras distintas.

¿Añadiríais vosotros alguna?

martes, 18 de noviembre de 2014

II Edición del Curso de "Experto en mediación en mujeres víctimas de violencia de género"

Por segundo año consecutivo, desde hace una semana, participo como docente en la segunda edición del curso de "Experto en mediación en mujeres víctimas de violencia de género". Por ello, os escribo sobre una de las cuestiones que hemos trabajado hoy: ¿cómo podemos detectar qué mujeres pueden estar siendo víctimas de la violencia de género?

A pesar de que ésta es una cuestión complicada de detectar, os doy algunas indicaciones para que sirvan como guía:

Algunas de las demandas más típicas por las que suelen acudir las personas que están en esta situación pueden ser:
  • Presentar síntomas crónicos vagos que no encajan con un diagnóstico de enfermedad concreto.
  • Historia de depresión.
  • Intentos de suicidio.
  • Ingesta crónica de tranquilizantes, abuso de alcohol.
  • Trastorno de estrés postraumático.
  • Problemas ginecológicos y disfunciones sexuales.
Po otro lado, su comportamiento en nuestra consulta suele responder con el siguiente patrón: suelen pedir consultas con frecuencia sin justificación lógica aparente, retrasos u olvidos de citas sin justificación lógica aparente y falta de atención o concentración.

En cuanto a la actitud con la que suelen acudir, es frecuente que se muestren de alguna de las siguientes formas:
  • Agresiva sin causa aparente.
  • Evasiva, con mirada huidiza, temerosa.
  • Deprimida o triste.
  • Desvalorización de sí misma (calificándose como torpe o incapaz).
Aunque tenemos que valorar cada caso por separado, estas son algunas de las indicaciones que podéis seguir para identificar posibles casos que podéis tener delante. ¡Espero que os sirva!

martes, 11 de noviembre de 2014

¿Soy resiliente?

La resiliencia no es un fenómeno de todo o nada, sino que es cuestión de cantidad. Una persona puede ser más resiliente y otra serlo menos. Por otro lado, dentro de la misma persona, puede haber también variabilidad dependiendo de las situaciones.

La investigación ha encontrado que existen diferentes características de personalidad que definen a las personas resilientes:
  • Control emocional: las personas resilientes se sienten cómodas con sus sentimientos y son capaces de expresarlos. La diferencia entre una persona resiliente y otra que no lo es, es la capacidad para recuperarse de esa emoción. Así, los resilientes, no se "atascan" en una emoción y, aunque se sientan tristes, dicha emoción no les impide hacer frente a la situación y seguir adelante.
  • Control de los impulsos: todos tenemos impulsos a hacer cosas y decir cosas que no son adecuadas. Los resilientes tienen la capacidad de frenar dichos impulsos, ya que han interiorizado que hay que "detenerse y pensar" antes de actuar.
  • Optimismo realista: las personas optimistas son más felices, más sanas, más productivas, son mejores resolviendo problemas y tienen menos probabilidades de deprimirse. Las personas resilientes poseen un optimismo realista, ya que no niegan los problemas, sino que se ven a sí mismas en cada situación de forma positiva.
  • Pensamiento flexible: implica ver los problemas desde diferentes perspectivas. Cuando una persona resiliente tiene un problema con otra, es capaz de verlo desde ambas perspectivas. Esta flexibilidad de pensamiento provoca un aumento en la probabilidad de encontrar soluciones adecuadas a los problemas, así como tener preparado un "plan B" por si la primera solución no funciona.
  • Autoeficacia: conocen cuáles son sus fortalezas y sus debilidades y eso les ayuda a manejarse en la vida. Además, al sentirse eficaces en el mundo, suelen tener una autoestima alta.
  • Empatía: los resilientes están interesados en los sentimientos y experiencias de los demás y quieren ayudarles cuando atraviesan momentos difíciles. Suelen tener amistades fuertes y saludables, que conforman una buena red de apoyo.
  • Asumir riesgos: son personas con confianza en sí mismos, por lo que tienden a intentar cosas nuevas, asumiendo riesgos con cautela, aún cuando no tengan claro que van a salir de las situaciones con éxito.

martes, 4 de noviembre de 2014

La resiliencia: "el arte de navegar entre torrentes"

Generalmente, las ciencias humanas han dado mayor importancia a los estados psicopatológicos. Por este motivo, las descripciones de los pacientes se han centrado frecuentemente en las enfermedades y en el intento por descubrir las causas o factores que pudiesen explicar estos resultados, dejando a un lado a las personas que lograban superarse y salir adelante airosamente. 

Sin embargo, en nuestra vida, y especialmente en la vida profesional, nos encontramos frecuentemente con personas que han vivido en situaciones de tragedia o estrés, que parecen difíciles o imposibles de superar. Desde hace mucho tiempo, la humanidad ha observado que algunos seres humanos logran superar estas condiciones severamente adversas y que, además, logran transformarlas en una ventaja o un estímulo para su desarrollo bio-psico-social.

Debido a que este es uno de los temas que más me apasiona del campo de la Psicología, os escribo acerca de él, por segunda vez en este blog.

Foto cortesia de Mario Otero

A esta capacidad para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas, es a lo que los psicólogos llamamos resiliencia.

Para poder hablar de que una persona es resiliente deben darse, como mínimo, estas dos condiciones:
  • Haber vivido una situación de adversidad importante (como por ejemplo vivir en una familia disfuncional, tener una adicción, la ausencia de personas significativas que favorezcan nuestro desarrollo, haber sufrido una catástrofe con importantes consecuencias para la propia persona o el fracaso escolar).
  • La capacidad de superarse ante estas circunstancias complejas.

Para finalizar, yo me quedo con la frase de Jaques Philippe "Las situaciones que nos hacen crecer de verdad son precisamente aquellas que no dominamos".

La próxima semana, os hablaré de las características de personalidad de las personas resilientes. ¡Hasta la próxima semana!