martes, 26 de agosto de 2014

¿Qué familias acuden a nuestra consulta?

Después de las entradas sobre terapia familiar que he escrito estas dos semanas, varios de vosotros me habéis preguntado qué tipo de familias son las que acuden a nuestras consultas. Aunque no es una pregunta sencilla de contestar, debido a que cada familia es diferente y acude por unos motivos muy personales, hay una serie de casos que suelen presentarse en nuestra puerta para recibir atención psicológica por diferentes motivos.


A modo de resumen, os presento algunos de los casos que nos podemos encontrar en nuestra práctica habitual:
  • Generalmente, acuden familias que traen claramente reconocido un paciente identificado entre sus miembros. Esta persona a la que han identificado como la portadora del problema, suele ser uno de los hijos, aunque a veces puede ser también uno de los progenitores. Es muy común que en estos casos, la familia piense que el problema es propio de esa persona que está "enferma" y que ellos no han contribuído de ninguna forma a la aparición de los síntomas o, lo que es más probable, al mantenimiento de los mismos. Alguno de los casos más comunes que podemos recibir de este tipo pueden ser familias en las cuáles el hijo tiene un trastorno alimentario o un trastorno de conducta.
  • Otro caso que nos podemos encontrar son familias multiproblemáticas. Entendemos por familias multiproblemáticas aquellas en las que existe una situación de maltrato, drogadicción, aislamiento o desorganización. Aunque estas familias también pueden acudir con un paciente identificado como las anteriores, suele estar más claro que existe un problema a nivel familiar debido a la falta de comunicación entre los miembros de la familia y desorganización de la misma, por ejemplo.
  • También es relativamente común recibir familias que acuden tras la separación de los padres. El divorcio de los padres puede ser una situación muy estresante para los hijos y, si no se realiza de forma pacífica, implicando a los niños en el proceso lo menos posible y se les explica en términos que ellos puedan comprender, puede dar lugar a problemas. Sin embargo, tampoco debemos alarmarnos pensando que esto es lo que sucede normalmente.
Aunque existen muchos otros casos por los que podemos atender a una familia en nuestras consultas, he escogido algunos de los que suelo atender con más frecuencia. La próxima semana escribiré de forma más detallada acerca de los casos que implican una situación de maltrato. ¡Hasta la próxima!

martes, 19 de agosto de 2014

El amor

Continuando con el tema de la terapia con familias que hemos iniciado la semana pasada, hoy os escribo acerca de un tema tan importante como el amor en la familia.

Según autores tan reconocidos en la Terapia familiar como Linares (2012), el amor es un complejo fenómeno relacional que incorpora elementos cognitivos y pragmáticos a los componentes emocionales, lo cuál quiere decir que el amor no sólo implica sentimientos, sino también pensamientos y formas de actuar. Sin embargo, no llega con que nosotros pensemos, sintamos o nos comportemos de una determinada manera, sino que el otro debe percibirlo de igual forma para poder llegar a sentir que lo "queremos".


De esta forma, hay diversos factores que deben estar presentes para que nuestros hijos se sientan queridos:
  • Reconocimiento: es uno de los componentes cognitivos del amor. Consiste en la aceptación de la existencia del otro. Y aunque esto parece muy sencillo, un padre que afirma "quiero que mi hijo sea abogado como yo", está fallando en reconocer a su hijo como alguien diferente a él, que puede pensar de otra manera y decidir con su vida de distinta forma.
  • Valoración: es otro componente cognitivo del amor. Consiste en apreciar las cualidades del otro aunque sean distintas de las propias. La falta de valoración llevaría a la descalificación de la otra persona, lo cuál podría provocar una baja autoestima.
  • Cariño: es el componente emocional del amor. Incluye sentimientos de entrega y de disponibilidad para el otro. En algunas ocasiones, el cariño puede no estar presente y los padres pueden sentir indiferencia hacia su hijo, aunque es más probable que las emociones sean más bien las inversas (odio, irritabilidad, etc...).
  • Sociabilización: hace referencia al componente pragmático. Supone el compromiso que deben asumir todos los padres de garantizar la visibilidad social de sus hijos. Además, los padres deben protegerlos frente a posibles agresiones procedentes del entorno social en el que viven.
Todos estos factores son importantes para que nuestros hijos sean personas independientes, establezcan relaciones saludables con otras personas, se sientan capaces de afrontar la vida y puedan tomar sus decisiones por sí mismos.

Fuente: Linares, J. L. (2012). Terapia familiar ultramoderna. La inteligencia terapéutica. Barcelona: Herder.

martes, 12 de agosto de 2014

Cuando la familia acude a consulta

Desde que nacemos, nuestra familia es el primer grupo de personas con el que establecemos intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia. La familia nos apoya y permite nuestra supervivencia. De ellos aprendemos una infinidad de cosas: a hablar, a caminar, a socializarnos, etc.

La relación que podamos establecer con esas personas tan relevantes para nosotros puede actuar de dos formas: ayudando o entorpeciendo nuestro desarrollo personal.

 
En la historia de la Psicología siempre se ha considerado que la familia es uno de los grupos humanos en los que, con más probabilidad, pueden aparecer problemas. Por otro lado, también es cierto que la familia es uno de los grupos en el que, con más frecuencia, se suelen solucionar dichos problemas, debido a que su principal objetivo es permanecer unidos y cuidar los unos de los otros.

 Sin embargo, hay ocasiones en las que la familia por sí misma no es capaz de resolver el problema y empieza a causar un fuerte deterioro en las relaciones de los miembros que la forman. Es en este momento en el que algunas familias deciden pedir ayuda a profesionales de la Psicología.

Cuando quien acude a consulta con un problema es una familia y no una persona individualmente, tenemos en cuenta que estos dos presupuestos:
  • la familia influye en los procesos psicológicos de cada uno de sus miembros (su forma de pensar, su comportamiento, etc).
  • el cambio en el comportamiento de un sólo miembro de la familia, va a dar lugar a un cambio en el total de la familia.
Por ello, en general las sesiones de terapia con una familia suelen ser más efectivas que las individuales en términos de recursos, tiempo y número de consultas, ya que podemos trabajar con todos los miembros del sistema familiar al mismo tiempo y todos trabajan para conseguir el mismo objetivo: conseguir que vuelva a haber una buena relación en la familia.

martes, 5 de agosto de 2014

¿Cómo "sobrevivir" a unas vacaciones en familia?

Las vacaciones son la época más esperada por todos a lo largo del año, debido a que nos permiten descansar y desconectar de los problemas cotidianos. Normalmente, aprovechamos para pasar estos momentos con las personas a las que más queremos, por lo que solemos compartir estos momentos con la familia, la pareja o los amigos.

Sin embargo, en algunas ocasiones puede llegar a ser estresante tener que compatibilizar los gustos de cada uno, como por ejemplo llevar a los niños a las actividades infantiles y realizar otro tipo de ocupaciones que nos interesan a cada uno de nosotros.


Este verano, el periódico El Mundo, ha publicado una serie de recomendaciones para que las vacaciones sean un momento agradable para todos. Algunas de ellas son las siguientes:
  •  Actividades para los niños: la idea es tratar de respetar los gustos de cada niño a la vez que buscamos que aprendan cosas nuevas, se relacionen con otros niños de su edad y desarrollen habilidades.
  • Compartir momentos con nuestros hijos: es conveniente recordar que para los niños es muy importante pasar momentos de disfrute con sus padres. Los niños valoran mucho más tener espacios que compartir con ellos que una agenda llena de actividades interesantes.
  • Reservar un tiempo para disfrutar a solas con la pareja, independientemente del resto de la familia: es aconsejable planificar ese momento igual que hacemos con cualquier otra actividad y no dejarla al azar o para cuando haya tiempo libre.
  • Planificar momentos de descanso individual de los padres: es preciso que ambos padres se repartan las responsabilidades de los niños para que cada uno pueda disfrutar de algún momento de ocio o descanso en solitario, mientras los niños están siendo cuidados por el otro.
Además de todas estas recomendaciones, es aconsejable recordar siempre los objetivos de las vacaciones: disfrutar, desconectar, salir de la monotonía y relajarse. Por ello, una enseñanza muy importante para nuestros hijos es que aprendan a buscar estos momentos de relax y desconexión y no solamente a cumplir con sus deberes cotidianos, los cuáles, hoy en día, son muchos.