martes, 27 de septiembre de 2016

Emociones bajo control

Este fin de semana he estado en Barcelona en un taller avanzado de recursos de autorregulación y estabilización emocional. Dicho taller fue dirigido por Isabel Pinillos, psicóloga clínica y formadora EMDR (para más información acerca del EMDR, consultar esta entrada del blog, ¿Qué es el EMDR?). 

La idea de ir a este taller fue seguir mejorando mis habilidades a la hora de ayudar a mis pacientes a regular sus emociones de una forma más adaptativa, debido a que cada vez observo más dificultades en este campo.


Entendemos por autorregulación la capacidad de manejar adecuadamente nuestras emociones y conductas. 

La autorregulación ha sido un reto para muchas personas que han tratado de mejorar las estretegias que solían utilizar cuando les tocaba enfrentar situaciones difíciles. Por ello, en los últimos años han ido apareciendo cada vez más libros, programas y formaciones centrados en la temática de las emociones. 
 
Sin embargo, aunque estos recursos son muy valiosos e interesantes, la habilidad de regularnos a nosotros mismos no es algo que podamos aprender sólo leyendo un libro o acudiendo a una conferencia una tarde. Es un proceso que se inicia cuando somos pequeños y se va perfeccionando durante toda nuestra vida. 

Y en este punto yo suelo encontrar otro problema..., las personas que nos ayudan a manejar nuestras emociones son nuestros propios padres, abuelos y/o profesores y la gran mayoría de ellos no han tenido la oportunidad de tener dicho aprendizaje tampoco. 

Por este motivo, creo que sería muy importante que la autorregulación sea una habilidad más que nos enseñen en el colegio, debido a que es vital para poder vivir una vida más plena en el futuro. Por otro lado, también sería interesante que, a título personal, cuando nos vayamos haciendo mayores, prestemos atención a mejorar nuestras estrategias de manejo emocional y autoconocimiento.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

¿Existe el síndrome postvacacional?

Cuando finalizan las ansiadas vacaciones de verano, siempre aparece algún titular en un periódico o escucho a alguna persona comentar que está sufriendo el síndrome postvacacional

En esos momentos siempre acude a mi memoria el título de un libro de Héctor González Pardo y Marino Pérez Álvarez, titulado La invención de los trastornos mentales. En dicho libro, sus autores han tratado de explicar porqué cada vez aparecen más síndromes o etiquetas diagnósticas para definir situaciones de la vida cotidiana en las que las personas presentan algunos síntomas.


Según estos autores y muchos otros especialistas en Salud Mental, el conocido síndrome postvacacional no es más que un proceso normal de readapatación a la rutina en la que vivimos inmersos todo el año. 

Debido a esto, no podemos considerar que el síndrome postvacacional sea un proceso patológico o un trastorno mental, como pueden ser la depresión mayor o el trastorno de ansiedad generalizada, por ejemplo. 

Por otro lado, es importante que entendamos que para la mayoría de las personas volver a la rutina puede ser un proceso molesto o que implique cierto fastidio. Sin embargo, es aconsejable darnos un poco de tiempo para reanudar nuestra vida laboral y nuestras obligaciones cotidianas, teniendo un poco de paciencia sobre todo en las primeras jornadas. 

Y luego ya sabéis lo que nos queda... intentar disfrutar de nuestro día a día todo lo que podamos, de las pequeñas cosas que nos suceden a diario, ¡y soñar con las nuevas vacaciones que tendremos en una temporada!