martes, 29 de abril de 2014

Nuestra "burbuja personal"

Existe, dentro de nosotros, la idea de que paseamos por el mundo dentro de una burbuja mágica protectora. Dicha burbuja permite que podamos ver el mundo como algo relativamente estable y predecible. También mantiene lejos las cosas terribles, imprevisibles y que destruyen nuestras vidas.

Cuando las personas nos lastimamos podemos sentir miedo y llorar, pero con el tiempo nos recuperamos y volvemos a la normalidad.

Generalmente, vivimos la vida pensando que los sucesos graves, que pueden suponer un peligro para la vida, no nos van a ocurrir a nosotros. Como solemos decir: "Ésos sólo les suceden a las demás personas".


Sin embargo, si algo así llega a pasarnos y nos ocurre un suceso verdaderamente terrible como un accidente, una enfermedad mortal, un desastre natural, etc; puede verse dañada nuestra burbuja personal.

Entonces, se produce una reevaluación completa de nosotros mismos, nuestra vida y nuestra forma de existencia del mundo. Además, dicha reevaluación aparece en un momento que supone una gran presión para nosotros, ya que gran parte de nuestros puntos estables han sido amenazados.

En estas situaciones, es posible que las personas desarrollen un trastorno de estrés postraumático, el cuál puede limitar considerablemente su vida cotidiana.

En la siguiente entrega os  hablaré sobre este trastorno mental. 
¡Hasta la próxima semana!

martes, 22 de abril de 2014

¿Cómo afrontas la enfermedad?

Continuando con el tema de la semana pasada, hoy os escribo sobre cómo reaccionamos las personas ante la enfermedad. A estas respuestas que damos ante ella las llamamos estilos de afrontamiento

El estilo que adoptemos ante estos acontecimientos vitales tan adversos y estresantes, influye significativamente en el proceso de adaptación a la enfermedad.

Los principales estilos de afrontamiento que podemos presentar son los siguientes:
  • Evitación/Negación: la negación actúa como escape de la situación estresante o como mecanismo de afrontamiento a corto plazo para evitar los problemas abrumadores que suelen aparecer asociados al diagnóstico. Sin embargo, a largo plazo, suele correlacionar positivamente con malestar emocional.
  • Espíritu de lucha/optimismo: si pensamos que la enfermedad es un desafío, pensaremos que se encuentra bajo nuestro control personal. Este estilo se asocia con búsqueda activa de información acerca de la enfermedad y los tratamientos. Además, suele correlacionar con un ajuste psicológico más positivo comparado con el resto de los estilos de afrontamiento.
  • Preocupación ansiosa/desesperanza: si percibimos la enfermedad como una amenaza, podemos adoptar cualquiera de estos dos estilos:
    • Preocupación ansiosa: la persona percibe una gran incertidumbre tanto acerca de la capacidad de control como sobre las posibilidades futuras. Suelen buscar información como los anteriores, pero, a diferencia de ellos, tenderán a interpretarla negativamente.
    • Desesperanza: el paciente pensará que no tiene ningún control de la enfermedad. Suele aparecer en personas que ven el diagnóstico como pérdida, ya que su vida diaria se ve interrumpida.
  • Fatalismo: estas personas aceptan pasivamente la enfermedad, sin pensar que pueden ejercer algún control sobre ella. Se resignan a su suerte, sin hacer nada para cambiarla.

Una misma persona puede pasar por diferentes formas de afrontar la enfermedad a lo largo del proceso. En función del estilo de afrontamiento adoptado, tendremos un mejor o peor ajuste. Además, puede actuar como moderador del impacto negativo de la enfermedad sobre nuestro funcionamiento físico, social y emocional.

martes, 15 de abril de 2014

Cuando estamos enfermos...

Cuando estamos enfermos, las personas solemos prestar menos interés a las personas que tenemos cerca y al medio que nos rodea. Una gran cantidad de nuestra atención se dirige inevitabalemente hacia nosotros mismos, a lo que sentimos, lo que nos duele y lo que estamos tratando de curar.

La enfermedad nos muestra nuestra fragilidad. Por ello, dependiendo de cómo llevemos enfrentarnos a ella, la aceptaremos mejor o peor.

Cuando se trata de enfermedades graves, el diagnóstico y el tratamiento posterior modifican en gran medida la vida del paciente y de su entorno. Estos cambios suelen implicar amenazas para el paciente debido a diferentes factores: los efectos secundarios de los tratamientos que tiene que recibir, la angustia asociada a la impredicibilidad e incertidumbre del curso de la enfermedad, las listas de espera tan comunes hoy en día, el cambio que implica tener el rol de enfermo, la pérdida de capacidades, los posibles cambios en la imagen corporal y el afrontamiento de la posibilidad de la muerte.

 Foto cortesía de Mario Otero

Sufrir una enfermedad grave implica vivir bajo una importante amenaza, un miedo intenso, sentir sentimientos de desesperanza e indefensión. Por todo ello, muchas investigaciones estiman que alrededor de un 50% de los pacientes muestran síntomas y signos psicológicos relacionados con el nivel de estrés al que deben hacer frente.

En estos casos, el trabajo de los psicólogos consiste en evitar, en la medida de lo posible, que la respuesta de la persona ante la enfermedad alcance niveles desadaptativos de frecuencia, intensidad y duración. Por otro lado, implica tratar de disminuir al máximo su grado de sufrimiento e.investigar los apoyos que tiene esa persona para hacer frente a estos duros momentos y potenciarlos.

martes, 8 de abril de 2014

7 de Abril: Celebrando el Día Mundial de la Salud

Ayer, día 7 de abril se ha celebrado el Día Mundial de la Salud, por lo que he decidido escribiros sobre este tema.
Hoy en día, no se concibe que la salud sea sólo la ausencia de enfermedad. De hecho, para la OMS (Organización Mundial de la Salud), la salud sería un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. 

Según el periódico 20 Minutos, un conjunto de especialistas del grupo hospitalario Quirón ha elaborado una lista de temas importantes para tener una vida saludable y plena:

Sin estrés Hay que saber combatir el estrés de una forma multidimensional e interdisciplinar, para lo cual aconsejan prescindir de sustancias estimulantes, practicar ejercicio físico, disfrutar de música relajante, respirar de forma "sosegada" y evitar el consumo excesivo de grasas, azúcar y sal. Cuerpo y mente Para trabajar el cerebro recomiendan huir de actividades pasivas como ver la televisión y, por el contrario, cultivar aficiones como la jardinería, el bricolaje, la pintura, la lectura o la escritura. Para retrasar el envejecimiento neuronal, pueden servir los pasatiempos o juegos de estrategia y de mesa, visitar museos, asistir a conferencias y hacer ejercicios de memoria y atención. Dormir bien Nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo –para una persona que viva 90 años, 30 pasarán durmiendo–. Los médicos nos recuerdan que el sueño tiene una función vital. Además, dormir lo suficiente y con un sueño de buena calidad es esencial para llevar un día saludable. Hacerlo poco o mal aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades y ocasiona fatiga, somnolencia, problemas de memoria o depresión. Cuando reímos liberamos endorfinas que generan tranquilidad, euforia y hasta analgesiaDieta y ejercicio Recomiendan beber dos litros diarios de agua, consumir frutas y verduras, realizar ejercicio físico de forma habitual. Tener vista Los especialistas animan a revisar la vista una vez al año. Se aconseja descansar la vista cinco minutos cada hora y mirar a una distancia mínima de cinco metros, en el caso de las personas que se pasan la mayor parte del día delante de un ordenador. Y sonreír Pero los médicos aseguran que todos esos hábitos saludables no van a ser del todo efectivos si no se sonríe. Y es que las emociones positivas son una fuente necesaria de bienestar y facilitan el pensamiento creativo. Además, proyecta una imagen más atractiva y genera un alivio considerable del estrés y la ansiedad.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2107177/0/dia-mundial-salud/claves/vida-plena/#xtor=AD-15&xts=467263
Sin estrés Hay que saber combatir el estrés de una forma multidimensional e interdisciplinar, para lo cual aconsejan prescindir de sustancias estimulantes, practicar ejercicio físico, disfrutar de música relajante, respirar de forma "sosegada" y evitar el consumo excesivo de grasas, azúcar y sal. Cuerpo y mente Para trabajar el cerebro recomiendan huir de actividades pasivas como ver la televisión y, por el contrario, cultivar aficiones como la jardinería, el bricolaje, la pintura, la lectura o la escritura. Para retrasar el envejecimiento neuronal, pueden servir los pasatiempos o juegos de estrategia y de mesa, visitar museos, asistir a conferencias y hacer ejercicios de memoria y atención. Dormir bien Nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo –para una persona que viva 90 años, 30 pasarán durmiendo–. Los médicos nos recuerdan que el sueño tiene una función vital. Además, dormir lo suficiente y con un sueño de buena calidad es esencial para llevar un día saludable. Hacerlo poco o mal aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades y ocasiona fatiga, somnolencia, problemas de memoria o depresión. Cuando reímos liberamos endorfinas que generan tranquilidad, euforia y hasta analgesiaDieta y ejercicio Recomiendan beber dos litros diarios de agua, consumir frutas y verduras, realizar ejercicio físico de forma habitual. Tener vista Los especialistas animan a revisar la vista una vez al año. Se aconseja descansar la vista cinco minutos cada hora y mirar a una distancia mínima de cinco metros, en el caso de las personas que se pasan la mayor parte del día delante de un ordenador. Y sonreír Pero los médicos aseguran que todos esos hábitos saludables no van a ser del todo efectivos si no se sonríe. Y es que las emociones positivas son una fuente necesaria de bienestar y facilitan el pensamiento creativo. Además, proyecta una imagen más atractiva y genera un alivio considerable del estrés y la ansiedad.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2107177/0/dia-mundial-salud/claves/vida-plena/#xtor=AD-15&xts=467263
  • Reducir el estrés. Cuando las personas estamos estresadas, se activa nuestro sistema nervioso simpático y se liberan hormonas como el cortisol, la adrenalina, etc. Como resultado de todo ello, nuestro organismo se pone en marcha para hacer frente al peligro o desafío al que nos estamos enfrentando. Y, aunque tener cierto nivel de estrés es algo inevitable, cuando éste se dispara, puede ser perjudicial para nuestra salud.
  • Tener una vida activa. Realizar actividades, tanto físicas como mentales, contribuye a mantenernos activos. También evita que llevemos una vida sedentaria.
  • Dormir bien. El sueño es uno de los componentes esenciales para llevar una vida sana. Igual que un coche necesita combustible para poder funcionar, los conbustibles de nuestro cuerpo son comer y dormir. Sin embargo, no sirve dormir de cualquier forma. Los expertos indican que debemos dormir un número de horas adecuado y preferentemente de noche, para no tener alteraciones en el patrón normal del sueño.
  • Hacer dieta y ejercicio físico. Aunque ya suenan a tópico, siguen siendo las principales claves para tener una vida sana.
  • Cuidar la vista. Los expertos recomiendan revisar la vista una vez al año, así como hacer pequeños descansos (5 minutos por cada hora), especialmente para aquellas personas que trabajan muchas horas delante de una pantalla.
  • Sonreír. De forma similar al inicio de esta lista, en la que comencé hablando de los efectos perjudiciales del estrés, sonreír también tiene un efecto muy potente sobre nuestra salud. Sin embargo, la sonrisa tiene un efecto protector, debido a que las emociones positivas son una gran fuente de bienestar para nuestro organismo.

A pesar de que esta lista os resultará muy conocida y que estos médicos no han descubierto nada nuevo, es importante que, por lo menos un día al año, recordemos que nuestra salud es algo realmente importante. Es más, que sin ella, todos nuestros planes, nuestro futuro y nuestras ilusiones se podrían ver comprometidas.
Por ello, os invito a que revisemos la lista y reflexionemos acerca de cuáles tenemos que mejorar.

Sin estrés Hay que saber combatir el estrés de una forma multidimensional e interdisciplinar, para lo cual aconsejan prescindir de sustancias estimulantes, practicar ejercicio físico, disfrutar de música relajante, respirar de forma "sosegada" y evitar el consumo excesivo de grasas, azúcar y sal. Cuerpo y mente Para trabajar el cerebro recomiendan huir de actividades pasivas como ver la televisión y, por el contrario, cultivar aficiones como la jardinería, el bricolaje, la pintura, la lectura o la escritura. Para retrasar el envejecimiento neuronal, pueden servir los pasatiempos o juegos de estrategia y de mesa, visitar museos, asistir a conferencias y hacer ejercicios de memoria y atención. Dormir bien Nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo –para una persona que viva 90 años, 30 pasarán durmiendo–. Los médicos nos recuerdan que el sueño tiene una función vital. Además, dormir lo suficiente y con un sueño de buena calidad es esencial para llevar un día saludable. Hacerlo poco o mal aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades y ocasiona fatiga, somnolencia, problemas de memoria o depresión. Cuando reímos liberamos endorfinas que generan tranquilidad, euforia y hasta analgesiaDieta y ejercicio Recomiendan beber dos litros diarios de agua, consumir frutas y verduras, realizar ejercicio físico de forma habitual. Tener vista Los especialistas animan a revisar la vista una vez al año. Se aconseja descansar la vista cinco minutos cada hora y mirar a una distancia mínima de cinco metros, en el caso de las personas que se pasan la mayor parte del día delante de un ordenador. Y sonreír Pero los médicos aseguran que todos esos hábitos saludables no van a ser del todo efectivos si no se sonríe. Y es que las emociones positivas son una fuente necesaria de bienestar y facilitan el pensamiento creativo. Además, proyecta una imagen más atractiva y genera un alivio considerable del estrés y la ansiedad.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2107177/0/dia-mundial-salud/claves/vida-plena/#xtor=AD-15&xts=467263

martes, 1 de abril de 2014

"Mi niño es especial"

Es bastante común escuchar a los padres, cuyos hijos tienen autismo, presentarlos con esta frase: "Mi hijo es especial... diferente a los demás". 
Leo Kanner describió el autismo en el año 1943 tras la observación de unos cuantos niños con autismo.

Según el DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), el trastorno autista es un trastorno generalizado del desarrollo. Se caracteriza por retrasos o alteraciones en el desarrollo normal.  Se producen antes de los 3 años en tres áreas diferentes:
  •  En la relación o la interacción social: pueden tener dificultades para mirar a otras personas a los ojos, incapacidad para desarrollar relaciones con niños de su edad, no suelen compartir intereses ni logros con los demás y presentan dificultades para entender los sentimientos de las otras personas.
  •  En la comunicación: suelen presentar retraso o ausencia total de lenguaje, dificultad para iniciar o mantener conversaciones, repiten frecuentemente algunas palabras, pueden incluso hablar con un lenguaje "propio" y tienen problemas con los juegos de ficción.
  • Comportamientos, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados: suelen estar muy preocupados por algo que es de su interés, necesitan rutinas o rituales que no varíen,  suelen tener manierismos (como por ejemplo sacudir o girar las manos o los dedos) y suelen centrarse en alguna parte de los objetos.
Esta lista de características puede ser una buena guía de cómo se comporta un autista y de sus principales dificultades. 
Sin embargo, para mí lo más llamativo del autismo siempre ha sido que, a pesar de que el ser humano es un ser social, estos niños suelen preferir mirar fijamente un objeto de su interés a compartir un momento especial con otra persona. Este hecho resulta muy difícil de entender para la gran mayoría de las personas y es algo especialmente complicado para los padres.