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martes, 20 de mayo de 2014

El duelo

Continuando en la línea de las semanas pasadas, hoy os voy a escribir sobre el duelo.  

Generalmente, el duelo se considera un proceso normal en la vida de las personas. Sin embargo, en otras ocasiones, el fallecimiento de un ser querido puede ser para la persona un suceso traumático y ocasionar un gran malestar psicológico, dando lugar a algún trastorno presente en las clasificaciones psiquiátricas diagnósticas actuales.

El duelo hace referencia a un conjunto de procesos psicológicos y psicosociales que siguen a la pérdida de una persona con la que el sujeto estaba vinculado afectivamente.


Aunque solemos hablar de duelo siempre en referencia a la muerte de personas queridas, el duelo puede darse también ante otro tipo de situaciones: pérdida de partes anatómicas del individuo (parálisis, amputaciones...), circunstancias personales (pérdida de trabajo, de estatus o de relaciones interpersonales), fallecimiento de un animal doméstico, etc.

A pesar de que, tradicionalmente, se hablaba de fases del duelo, hoy en día se considera que el duelo presenta diferentes componentes, debido a que no siguen una sucesión temporal estricta y pueden solaparse varios de ellos simultáneamente. Dichos componentes son:
  • shock: en los momentos iniciales. Suele aparecer ante sucesos imprevistos.
  • desorganización: suele ocurrir también al principio.
  • negación: como forma de reacción frecuente a sucesos inesperados.
  • depresión: confirma que el duelo se está llevando a cabo de forma adecuada.
  • culpa: consiste en pensamientos acerca de lo que podría haber hecho para evitar el suceso.
  • ansiedad: surge ante el miedo a los cambios que sucederán en la vida sin el fallecido.
  • ira: puede surgir hacia personas que no han colaborado durante el suceso.
  • resolución/aceptación: ocurre cuando la persona se ha adaptado a las modificaciones del suceso a su propia vida.
La próxima semana hablaremos sobre cómo podemos diferenciar el duelo normal del duelo patológico.

martes, 29 de abril de 2014

Nuestra "burbuja personal"

Existe, dentro de nosotros, la idea de que paseamos por el mundo dentro de una burbuja mágica protectora. Dicha burbuja permite que podamos ver el mundo como algo relativamente estable y predecible. También mantiene lejos las cosas terribles, imprevisibles y que destruyen nuestras vidas.

Cuando las personas nos lastimamos podemos sentir miedo y llorar, pero con el tiempo nos recuperamos y volvemos a la normalidad.

Generalmente, vivimos la vida pensando que los sucesos graves, que pueden suponer un peligro para la vida, no nos van a ocurrir a nosotros. Como solemos decir: "Ésos sólo les suceden a las demás personas".


Sin embargo, si algo así llega a pasarnos y nos ocurre un suceso verdaderamente terrible como un accidente, una enfermedad mortal, un desastre natural, etc; puede verse dañada nuestra burbuja personal.

Entonces, se produce una reevaluación completa de nosotros mismos, nuestra vida y nuestra forma de existencia del mundo. Además, dicha reevaluación aparece en un momento que supone una gran presión para nosotros, ya que gran parte de nuestros puntos estables han sido amenazados.

En estas situaciones, es posible que las personas desarrollen un trastorno de estrés postraumático, el cuál puede limitar considerablemente su vida cotidiana.

En la siguiente entrega os  hablaré sobre este trastorno mental. 
¡Hasta la próxima semana!

martes, 10 de septiembre de 2013

¿Cuándo acudir a un Psicólogo Clínico?

En ocasiones las personas nos encontramos mal, estamos preocupados por lo que nos sucede, nos cuesta dormir y pensar con claridad...  En estos momentos, a veces puede resultar complicado encontrar una solución por uno mismo, por lo que puede ser de ayuda acudir a un psicólogo.

Un psicólogo nos puede ayudar a entender qué nos está ocurriendo, cómo influye en nuestra vida todo aquello que nos rodea en cómo actuamos, cómo pensamos y cómo nos sentimos. También puede enseñarnos cómo superar sucesos traumáticos (como un duelo, un accidente de tráfico, un desastre medioambiental...) que nos han ocurrido en nuestra vida y que nos afectan a la hora de afrontar nuestro día a día. 



Algunas de las situaciones en las que puede ser de utilidad pedir una consulta psicológica son las siguientes:
  • Sentirse triste y sin ganas de hacer cosas con las que antes sí nos divertíamos.
  • Estar muy preocupado por algún problema que no nos deja dormir.
  • Miedo a hacer frente a la vida cotidiana.
  • Miedo a viajar en avión.
  • Si tu hijo es muy tímido o tiene un comportamiento muy disruptivo.
  • Las dificultades en el ámbito de la sexualidad.
  • Si tienes alguna enfermedad de base, que está afectando de forma considerable a tu día a día.
  • Tener un trastorno alimentario.
  • Si tienes problemas de pareja.
  • Etc...