martes, 25 de febrero de 2014

¿Qué hace que la psicoterapia sea eficaz?

A lo largo de la historia de la Psicología se han realizado numerosas investigaciones para tratar de conocer cuáles eran los factores que explicaban por qué la psicoterapia era efectiva.

Hans Eysenck realizó uno de estos estudios en 1952. Sus conclusiones cuestionaban la eficacia de la psicoterapia, indicando que el tratamiento psicológico no conductual no era eficaz. Además, llegó a afirmar que el efecto de la psicoterapia era inferior incluso al de la remisión espontánea de las personas que no recibían ningún tratamiento psicológico. Obviamente, los trabajos de Eysenck fueron muy criticados por la comunidad científica, haciendo referencia a los problemas metodológicos de dicha investigación.

Sin embargo, estas conclusiones sirvieron de revulsivo para tratar de demostrar que la psicoterapia sí era eficaz. A partir de este momento se produce un gran volumen de investigación en torno a este tema.

 Foto por cortesía de Mario Otero

Uno de los trabajos más destacados ha sido el de Lambert, en 1986, quien concluyó que el cambio que experimenta el paciente cuando acude a psicoterapia se debe a diferentes factores:
  • Factores extraterapéuticos: hacen referencia a aquellos factores que dependen del paciente y su contexto, independientemente de la psicoterapia. Algunos de estos factores son: la motivación, la gravedad del trastorno que presenta, su habilidad para relacionarse con otras personas, etc. Representan el 40% del cambio total.
  • Factores comunes: entendemos por factores comunes aquellas variables que comparten todas las formas de psicoterapia. Algunos ejemplos pueden ser tener una buena relación terapéutica o la atmósfera de apoyo que se forma en el contexto de la terapia. Son el 30% del volumen del cambio.
  • Técnicas aplicadas: las técnicas son los procedimientos específicos con los que se trabaja en cada tipo de psicoterapia. Hacen referencia al 15% del cambio total.
  • El efecto placebo: el efecto placebo en psicoterapia se entiende como las expectativas que tiene el paciente acerca de ser ayudado o no. Supone el 15% restante.
En conclusión, podemos observar que el 55% del cambio total (un 40% de variables del paciente y un 15% de sus expectativas de cambio) depende de factores ajenos a la psicoterapia misma, siendo, por tanto, el paciente el que más aporta a que se produzca dicho cambio. Sin embargo, el 45% restante depende directamente del tratamiento psicoterapéutico que está llevando a cabo el profesional y de que sea capaz de crear las condiciones idóneas y una relación con el paciente adecuada para propiciar dicho cambio.

Fuente: Feixas, G. y Miró, M. T. (1993). Aproximaciones a la Psicoterapia. Barcelona: Editorial Paidós.

martes, 18 de febrero de 2014

¿Es nuestro sexo o la cultura en la que vivimos la que hace que nos comportemos de una determinada forma?

La pregunta acerca de si los comportamientos y roles típicos de los hombres y mujeres son resultado de la biología o si son construídos socialmente ha sido muy estudiada. Diversos investigadores han demostrado que la educación y la sociedad en la que vivimos son las que definen dichas conductas.

En el siglo XX, la antropóloga Margaret Mead realizó un trabajo en Nueva Guinea para tratar de demostrar que los roles y rasgos entendidos, en nuestra cultura, como claramente típicos de  las mujeres, no eran más que el resultado de la educación y la sociedad en la que vivimos.

El resultado de su estudio se presenta a través de tres tribus diferentes. En ellas, estudió la relación entre el sexo de las personas y sus comportamientos. 
  • La primera de las tribus que estudió fueron los "Arapesh". En esta tribu, tanto los hombres como las mujeres presentaban características que valoramos como típicamente femeninas en nuestra cultura. Son personas maternales, cuidadoras, responsables de sus familiares y trabajan todos unidos.

  • La segunda tribu fueron los "Mundugumor". Al contrario que en el caso anterior, en este pueblo, todos sus habitantes presentaban rasgos que nosotros generalmente clasificamos como típicamente masculinos. Algunos de los rasgos que presentaban estas personas eran un importante temperamento y la agresividad. Los Mundugumor destacaban además por estar siempre malhumorados, dando la sensación de que todo les fastidiaba.
  • La última de ellas, son los "Tchambuli". En esta tribu observó una inversión de los papeles sociales con respecto a nuestra sociedad. Para los Tchambuli, las mujeres se ocupan de los asuntos económicos y son ellas las que trabajan. Los hombres, por su parte, cumplen papeles reservados a las mujeres en nuestra cultura, cumpliendo un papel más secundario.

En un primer momento, podemos pensar que estas tribus se encuentran muy dispersas geográficamente, y explicar, en función de ello, las importantes diferencias que presentan. Sin embargo, lo más sorprendente es que apenas las separan 200 kilómetros de distancia.
Este trabajo de Mead, corrobora, por tanto, que no existe una correspondencia entre los roles sociales y el sexo.

martes, 11 de febrero de 2014

¿Qué es lo que nos atrae de nuestra pareja?

Como todos vosotros sabéis el viernes de esta semana es el día de San Valentín, el día de los enamorados. Por ello, he decidido escribir sobre cómo se crean las parejas, tratando de explicar cuáles son los factores que hacen que nos sintamos atraídos por otra persona.

Se han realizado diversos estudios para intentar conocer cuáles son dichos factores. Los más destacados son los siguientes:
  • La proximidad: las personas más cercanas físicamente son también las más accesibles. Además, la proximidad puede hacer que aumente la familiaridad, lo cuál puede incrementar la atracción. Marwell y cols. (1982) realizaron un estudio para corroborar esto, empleando una muestra de estudiantes universitarios. Encontraron que el 36% de sus relaciones de pareja habían surgido en clase o en el trabajo, el 38% habían sido presentados por un tercera persona, el 18% se habían conocido en una fiesta y sólo un pequeño porcentaje se habían conocido en bares.
  • Las características físicas: en general, los estudios han demostrado que las personas con apariencia física agradable, resultan más atractivas que las menos agraciadas.
  • Características personales socialmente valoradas: Anderson (1968) pidió a estudiantes universitarios que evaluaran lo atractiva que sería una persona en función de una lista de adjetivos. Los cinco más valorados fueron la sinceridad, la honestidad, la lealtad, ser compresivo y ser digno de confianza.
  • La semejanza: las investigaciones nos han demostrado que, a medida que aumenta la semejanza entre dos personas, también aumenta la atracción entre ellas. Esto ocurre sobre todo en relación a tener actitudes similares, más que otros factores.
  • La reciprocidad: aunque podemos sentirnos atraídos por ejemplo por actores de cine, con los que no tenemos ningún tipo de contacto, en muchas ocasiones la reciprocidad es un factor que influye en nuestras elecciones. Una posible explicación sería por el refuerzo que recibimos de esa persona.

Aunque la literatura ha señalado principalmente estos cinco factores, en la atracción interpersonal pueden llegar a influir muchos otros. Y, en cada relación de pareja, esos factores pueden ser totalmente diferentes y específicos, ya que, como se suele decir, cada pareja es un mundo.

martes, 4 de febrero de 2014

El amor

El amor está siempre presente en nuestras vidas y en nuestras mentes, ya sea porque nos ha conquistado, porque nos ha causado dolor o porque lo buscamos activamente.

Sin embargo, a pesar de que es algo muy conocido por todos nosotros, es complicado hablar de amor desde la Psicología. Se ha estudiado mucho acerca de él, pero hay una teoría que ha sido especialmente relevante en este campo: la de Robert J. Sternberg.

Sternberg (1986, 1988) creó el triángulo del amor para explicar cuáles eran los factores que definían al amor completo. Este autor señala tres componentes básicos en el amor: la intimidad, la pasión y la decisión/compromiso.

  • La intimidad se refiere al sentimiento de cercanía, unión y afecto hacia el otro. Implica el deseo de dar, de recibir y de compartir cosas con la otra persona.
  • La pasión es el estado intenso de deseo de unión con el otro. Hace referencia a la atracción física y al deseo sexual.
  • El compromiso se refiere a la decisión de amar a otra persona y la intención de mantenerlo. Es la voluntad de seguir adelante con la relación.

Cada uno de estos componentes sigue una evolución temporal diferente. La intimidad se desarrolla gradualmente conforme avanza la relación y puede continuar creciendo siempre, aunque su crecimiento es más rápido en las primeras etapas. La pasión es muy intensa al principio, pero cae relativamente rápido, situándose en niveles moderados. Por último, el compromiso, crece despacio al principio  y se estabiliza posteriormente.

Y aunque esta clasificación del amor puede sonar muy fría, distorsionando la realidad que pretendía describir y especialmente porque hablamos de amor (un sentimiento muy anhelado por las personas), ha resultado muy útil como medida psicométrica. El propio Sternberg creó, a partir de esta teoría trifactorial, un instrumento para analizar cada uno de los tres componentes, estudiando las cogniciones, afectos y conductas implicados en el amor. Por todo ello, esta teoría consiguió una gran popularidad.
Intimidad: Consideramos intimidad como la cercanía emocional que existe entre ambas partes. Es el vínculo afectivo que comparten entre ellos.
Compromiso: Como supondreis, es la determinación de permanecer unidos y superar las adversidades y los conflictos que puedan surgir a lo largo de una relación. Es la voluntad de seguir adelante.
Pasión: El deseo, la atracción física. El sexo y la excitación. Poco más que añadir en este aspecto que no os podais imaginar en qué consiste esta componente del amor.
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Compromiso: Como supondreis, es la determinación de permanecer unidos y superar las adversidades y los conflictos que puedan surgir a lo largo de una relación. Es la voluntad de seguir adelante.
Pasión: El deseo, la atracción física. El sexo y la excitación. Poco más que añadir en este aspecto que no os podais imaginar en qué consiste esta componente del amor.
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