martes, 17 de noviembre de 2015

¿Cómo le explicamos a los niños que hubo un atentado?

Cuando pensamos en las personas que han sido víctimas de un atentado terrorista sabemos que, posteriormente, tendrán unas repercursiones a nivel psicológico por haber sido víctimas de dicho suceso. Sin embargo, no sólo ellos podrán presentar estos síntomas, sino que cualquier persona que haya presenciado el suceso o que lo haya visto por televisión podría llegar a desarrollar alguna repercusión a nivel emocional también. 

Cuando escuchamos en los medios de comunicación este tipo de noticias o vemos las imágenes de personas que han sido gravemente dañadas es normal sentir angustia, tristeza y un montón de emociones que a veces nos puede resultar difícil manejar. Y si es así para nosotros los adultos, para los niños, que todavía están elaborando sus propios recursos de afrontamiento ante situaciones complejas, puede serlo más aún. 


Por ello, es importante que podamos explicarles a los niños qué ha pasado y crear un clima de confianza en la familia que permita que el niño pueda preguntar las dudas que le susciten. 

En general, la estrategia más útil suele ser decir la verdad, sin tratar de disfrazar la realidad con una explicación que quite importancia a lo que ha sucedido, porque realmente este hecho es muy impactante para todos nosotros. Debemos transmitir un poco de calma y realismo en un momento en el cual estamos percibiendo que el mundo es un lugar desolador, lleno de peligros y de miedos que nos hacen sentir vulnerables.

Victoria Noguerol es una psicóloga clínica experta en problemas de la infancia. Ella recomienda que demos a los niños una explicación que deje claro que este tipo de sucesos traumáticos como puede ser un secuestro, una tragedia o un acto terrorista no son normales en la vida. Son sucesos que ocurren de forma muy puntual y que, aunque hayan ocurrido una vez, eso no quiere decir que ahora vayan a suceder todo el tiempo. También es importante entender que la gran mayoría de las personas son individuos que tratan de hacer las cosas bien, que se equivocan a veces, pero que tienen buenas intenciones y que sólo un pequeño porcentaje de personas hacen daño a otras.

Si damos una explicación de este tipo a nuestros hijos les evitaremos un importante sufrimiento innecesario, ya que su cabeza tiende a maximizar los riesgos y peligros que hay en la vida cuando no tienen una explicación adecuada para entender lo que está sucediendo en el mundo.

martes, 3 de noviembre de 2015

Piensa mal y te sentirás peor

En muchas ocasiones de nuestra vida nos sentimos mal aunque no nos ha sucedido nada especialmente grave. En esos momentos, puede suceder que también pensemos que no tenemos porque sentir eso, que no nos falta de nada. Pero, sin embargo, cambiar cómo nos sentimos suele ser una tarea complicada.  

En algunas de estas situaciones es muy común que esta emoción negativa vaya acompañada de algún pensamiento que resulta inadaptativo. Esto sucede debido a que lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos está interrelacionado aunque tendamos a pensar que no es así. 


Pero, ¿cómo podemos saber si nuestra forma de pensar es inadaptativa o no? Isabel Pinillos (2007), señala que las creencias inadaptativas se caracterizan por:
  • estar formuladas en términos de generalización o absolutistas (por ejemplo la idea de que "todo lo que hago está mal").
  •  hacer referencia a obligaciones que uno se autoimpone a sí mismo (por ejemplo "tengo que hacer las cosas bien").
  • exagerar las consecuencias negativas de un acontecimiento ("si ocurre esto, nada valdrá la pena ya").

Algunas de las creencias inadaptativas más comunes son las siguientes:
  • "Necesito que me quieran y aprueben lo que hago".
  • "Uno debe ser competente y eficaz en las cosas que hace".
  • "Es horrible que las cosas no salgan cómo uno desea".
  • "Las personas malas deberían ser castigadas por sus actos".
  • "Uno debe sentir miedo ante cualquier cosa desconocida o peligrosa"...

¿Reconocéis en vosotros mismos algunas de ellas? ¿Soléis pensar de esta forma? Si la respuesta a estas preguntas es sí, estáis pensando desadaptativamente.