martes, 3 de noviembre de 2015

Piensa mal y te sentirás peor

En muchas ocasiones de nuestra vida nos sentimos mal aunque no nos ha sucedido nada especialmente grave. En esos momentos, puede suceder que también pensemos que no tenemos porque sentir eso, que no nos falta de nada. Pero, sin embargo, cambiar cómo nos sentimos suele ser una tarea complicada.  

En algunas de estas situaciones es muy común que esta emoción negativa vaya acompañada de algún pensamiento que resulta inadaptativo. Esto sucede debido a que lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos está interrelacionado aunque tendamos a pensar que no es así. 


Pero, ¿cómo podemos saber si nuestra forma de pensar es inadaptativa o no? Isabel Pinillos (2007), señala que las creencias inadaptativas se caracterizan por:
  • estar formuladas en términos de generalización o absolutistas (por ejemplo la idea de que "todo lo que hago está mal").
  •  hacer referencia a obligaciones que uno se autoimpone a sí mismo (por ejemplo "tengo que hacer las cosas bien").
  • exagerar las consecuencias negativas de un acontecimiento ("si ocurre esto, nada valdrá la pena ya").

Algunas de las creencias inadaptativas más comunes son las siguientes:
  • "Necesito que me quieran y aprueben lo que hago".
  • "Uno debe ser competente y eficaz en las cosas que hace".
  • "Es horrible que las cosas no salgan cómo uno desea".
  • "Las personas malas deberían ser castigadas por sus actos".
  • "Uno debe sentir miedo ante cualquier cosa desconocida o peligrosa"...

¿Reconocéis en vosotros mismos algunas de ellas? ¿Soléis pensar de esta forma? Si la respuesta a estas preguntas es sí, estáis pensando desadaptativamente.

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