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martes, 3 de junio de 2014

¿Qué podemos hacer cuando una persona está en duelo?

Como ya he indicado en las entradas anteriores de este blog, el duelo es un proceso normal y natural ante la muerte de un ser querido.

Por tanto, las intervenciones en adultos con duelo normal no pueden considerarse beneficiosas en términos de disminuir los síntomas relacionados con el duelo, pudiendo llegar a ser incluso perjudiciales (según la Guía de Práctica Clínica sobre Cuidados Paliativos del Ministerio Español). 

Así, la mayoría de las personas en duelo no requieren asesoramiento psicológico profesional. Sin embargo, la intervención puede ser adecuada ante muertes inesperadas, traumáticas o en personas con poco apoyo sociofamiliar.


En estos casos, el objetivo de la intervención no es "olvidar" al ser querido muerto, sino aprender a vivir sin la persona fallecida, con todos los retos que ello supone. Por tanto, los profesionales tenemos que promover que la persona en duelo se adapte a la pérdida teniendo en cuenta los siguientes factores:
  • Fomentar el autocuidado, alimentándose bien, practicando ejercicio moderado, descansando adecuadamente, etc.
  • Buscar el apoyo de familiares y amigos, para que la persona pueda expresar cómo se siente. De hecho, cuántas más personas tenga para esta labor, mejor, ya que la idea es no sobrecargar a nadie.
  • Darse permiso para vivir y disfrutar de la vida. Aunque la persona fallecida no pueda estar ya en su vida, es recomendable que sigan llevando a cabo las actividades que antes les resultaban placenteras y darse permiso para disfrutarlas.
  • Permitirse estar en duelo. Es importante permitirse sentir y estar triste, aunque, en paralelo, la persona siga haciendo actividades positivas, con la finalidad de no aislarse y mantener algo de vida social.
  • Evitar tomar decisiones importantes de forma precipitada. En situaciones de intenso sufrimiento, las personas en duelo pueden decidir cosas que más tarde consideran que no fueron acertadas. En caso de que tenga que hacerlo es mejor consultar con personas que puedan ayudarle.
  • Planificar anticipadamente cómo pasar las fechas señaladas, pensando cómo y con quién quiere pasarlas.
  • No deshacerse de objetos o recuerdos precipitadamente. A veces reciben malos consejos acerca de desprenderse de todo lo que pertenecía al fallecido porque puede resultar doloroso ver esos objetos en alguna ocasión. Por ello, es importante que sepan que no es beneficioso precipitarse en esta tarea.

martes, 27 de mayo de 2014

¿Qué es el duelo patológico?

La mayoría de los estudios sobre la evolución del duelo indican que el 90% de las personas que están viviendo este proceso remitirán espontáneamente, sin necesidad, por tanto, de ningún tipo de tratamiento.

Sin embargo, adaptarse a la pérdida de un ser querido y continuar con nuestra vida tras el fallecimiento de una persona relevante puede ser especialmente complicado en algunas situaciones.

Por ello, en algunas ocasiones, el duelo puede complicarse, dando lugar al duelo patológico. Entendemos por duelo patológico aquel que supone una incapacidad para afrontar la muerte de esa persona significativa, impidiendo alcanzar los niveles de bienestar emocional y de funcionamiento previo. Se produce, por tanto, un deterioro notable en las capacidades del individuo, sus relaciones con los demás, etc.


En ocasiones, diferenciar el duelo normal del patológico puede ser complejo, debido a la falta de unos límites claros entre ambos fenómenos. García-Campayo (2012) ha señalado algunos aspectos que pueden ser de ayuda a la hora de diferenciarlos:
  • El duelo normal suele aparecer a los pocos días del fallecimiento, pudiendo resultar incapacitante durante días. El doliente puede negar algunas circunstancias de la muerte e incluso identificarse con el fallecido (imitando algunos de sus rasgos). En ocasiones, pueden escuchar la voz del fallecido o verlo puntualmente, pero reconociendo que no es real. También pueden padecer síntomas similares a los que causaron la muerte y desarrollar conductas culturalmente aceptables en relación al muerto (como por ejemplo el luto).
  • El duelo patológico aparece unas semanas o meses después del fallecimiento, pudiendo resultar incapacitante durante semanas. La persona en duelo puede negar la muerte, creer que aún vive, e incluso pensar que él mismo es el fallecido. Puede tener alucinaciones complejas y estructuradas y sentir que se va a morir de la misma enfermedad que la persona que ha muerto y acudir al médico por tener la sospecha de padecer dicha enfermedad. También puede desarrollar conductas anormales como poner altares, visitar el cementerio diariamente.

Fuente: García-Campayo (2012). Manejo del duelo en Atención Primaria. Revista Digital de Medicina Psicosomática y Psicoterapia, 2 (2).