martes, 10 de junio de 2014

¿Tú y yo somos una pareja?

En ocasiones, las apariencias pueden engañar y podemos ver a dos personas que pasan mucho tiempo juntas. Sin embargo, eso no significa necesariamente que constituyan una pareja.

Por tanto, lo primero que debemos aclarar es qué entendemos por pareja. Para ello, nos basaremos en la definición dada por Carmen Campo, psicóloga clínica de la Unidad de Terapia Familiar del Hospital Sant Pau (Barcelona) y especialista en terapia de pareja. Ella indica que la pareja está formada por dos personas procedentes de familias distintas, generalmente de diferente sexo, que deciden vincularse afectivamente para compartir un proyecto común. Dicho proyecto incluye apoyarse y ofrecerse cosas importantes mutuamente, en un espacio propio que excluye a otros, pero que también interactúa con el entorno social.

 
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Otro aspecto realmente importante y que muchas veces pasa desapercibido es que los miembros de la pareja deben llegar a ciertos acuerdos decisivos para asentar los fundamentos de la misma. Hay tres grandes áreas en las que son necesarios dichos acuerdos para que se constituya la relación: los afectos, la jerarquía interna y los proyectos básicos.

Sin embargo, cuando no se llega a dichos acuerdos y los puntos básicos no son coincidentes, no se consigue establecer una definición común de lo que cada uno entiende por pareja, de lo que necesita y de lo que quiere. Esto muchas veces implica una hipoteca de la pareja ya que, desde sus inicios, queda bloqueada en su desarrollo.

Por tanto, para Carmen Campo no se puede hablar de pareja si sus miembros no tienen razonablemente claro qué significa para ellos quererse, quién toma las decisiones en las diversas áreas y qué piensan hacer juntos en el futuro.

Fuente: Campo, C. y Linares, J. L. (2002). Sobrevivir a la pareja. Barcelona: Planeta.

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