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martes, 9 de febrero de 2016

¿Cómo puedo saber si tengo un trastorno psicosomático?

No es una tarea fácil diferenciar entre el dolor estructural y el dolor que se produce en los trastornos psicosomáticos.

Como es obvio, no existe ninguna prueba objetiva tal como un análisis de sangre o una radiografía, para identificar si lo que nos sucede es un trastorno psicosomático, en el que las emociones que sentimos en nuestro interior tienen un papel muy importante.

Por ello, en la entrada de hoy, os voy a presentar algunos de los signos en los que nos fijamos para poder diferenciar los trastornos psicosomáticos de las enfermedades orgánicas.


John Sarno, profesor de rehabilitación médica de la universidad de Nueva York, es experto en trastornos psicosomáticos y considera que algunos de los signos que debemos tener en cuenta son los siguientes:
  • Historial de otros trastornos psicosomáticos.
  • Historial de depresión o ansiedad.
  • El momento y las circunstancias en las que aparecen los síntomas.
  • Síntomas vagos, variables, que se modifican en el curso del trastorno.
  • La localización de los síntomas. 
  • Hipersensibilidad a la palpación de los tejidos blandos. 
  • Respuesta exagerada ante el dolor.
  • Síntomas de parestesia (sensación de hormigueo) y debilidad.

martes, 12 de enero de 2016

Psicosomático no es lo mismo que inventado

Algunos de mis pacientes han acudido visiblemente enfadados a la consulta, ya que les han derivado a un psicólogo cuando lo que tienen son síntomas que son compatibles con alguna enfermedad común en nuestra sociedad.

Muchas veces cuando nos dicen que esa dolencia que tenemos es de origen psicológico, pensamos que lo que nos están diciendo es que nos lo estamos inventando. Sin embargo, psicosomático no es lo mismo que inventado, por lo que es muy importante distinguir entre trastorno psicosomático y trastorno por simulación.


La simulación se produce cuando una persona finge deliberadamente los síntomas de una enfermedad o trastorno concreto. El objetivo que persiguen es obtener algún beneficio, como por ejemplo cobrar una pensión por padecer dicha enfermedad o poder escabullirse de realizar alguna tarea que si estuviesen sanos tendrían que hacer.

Por otro lado, las personas que padecen algún trastorno psicosomático no fingen sus síntomas, sino que realmente los sienten en su cuerpo. Podemos definir dicho trastorno como cualquier patología que se desarrolla en el cuerpo en el que los factores psicológicos son considerados importantes tanto en el inicio como en la exacerbación de cualquier trastorno orgánico.

Generalmente, a la gente le suele costar entender que su propia mente pueda dar lugar o incentivar estos síntomas, tomando decisiones que no son conscientes para ellos. Sin embargo, la realidad es que nuestro cerebro produce muchas reacciones en nosotros que no dominamos. Por ejemplo, si sentimos ansiedad, podemos notar taquicardias o dificultad para respirar o, si estamos tristes, podemos notar como caen lágrimas por nuestras mejillas aunque no queramos llorar.

Algunos de los trastornos psicosomáticos más conocidos son las migrañas, la fibromialgia, la colitis ulcerosa, el reflujo gastrointestinal, el síndrome de colon irritable, el tinnitus, los mareos, problemas de la piel como eccemas o diversos problemas que causan dolor crónico, como por ejemplo la artritis reumatoide. 

En la próxima entrada del blog continuaré escribiendo sobre este tema.