martes, 15 de abril de 2014

Cuando estamos enfermos...

Cuando estamos enfermos, las personas solemos prestar menos interés a las personas que tenemos cerca y al medio que nos rodea. Una gran cantidad de nuestra atención se dirige inevitabalemente hacia nosotros mismos, a lo que sentimos, lo que nos duele y lo que estamos tratando de curar.

La enfermedad nos muestra nuestra fragilidad. Por ello, dependiendo de cómo llevemos enfrentarnos a ella, la aceptaremos mejor o peor.

Cuando se trata de enfermedades graves, el diagnóstico y el tratamiento posterior modifican en gran medida la vida del paciente y de su entorno. Estos cambios suelen implicar amenazas para el paciente debido a diferentes factores: los efectos secundarios de los tratamientos que tiene que recibir, la angustia asociada a la impredicibilidad e incertidumbre del curso de la enfermedad, las listas de espera tan comunes hoy en día, el cambio que implica tener el rol de enfermo, la pérdida de capacidades, los posibles cambios en la imagen corporal y el afrontamiento de la posibilidad de la muerte.

 Foto cortesía de Mario Otero

Sufrir una enfermedad grave implica vivir bajo una importante amenaza, un miedo intenso, sentir sentimientos de desesperanza e indefensión. Por todo ello, muchas investigaciones estiman que alrededor de un 50% de los pacientes muestran síntomas y signos psicológicos relacionados con el nivel de estrés al que deben hacer frente.

En estos casos, el trabajo de los psicólogos consiste en evitar, en la medida de lo posible, que la respuesta de la persona ante la enfermedad alcance niveles desadaptativos de frecuencia, intensidad y duración. Por otro lado, implica tratar de disminuir al máximo su grado de sufrimiento e.investigar los apoyos que tiene esa persona para hacer frente a estos duros momentos y potenciarlos.

martes, 8 de abril de 2014

7 de Abril: Celebrando el Día Mundial de la Salud

Ayer, día 7 de abril se ha celebrado el Día Mundial de la Salud, por lo que he decidido escribiros sobre este tema.
Hoy en día, no se concibe que la salud sea sólo la ausencia de enfermedad. De hecho, para la OMS (Organización Mundial de la Salud), la salud sería un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. 

Según el periódico 20 Minutos, un conjunto de especialistas del grupo hospitalario Quirón ha elaborado una lista de temas importantes para tener una vida saludable y plena:

Sin estrés Hay que saber combatir el estrés de una forma multidimensional e interdisciplinar, para lo cual aconsejan prescindir de sustancias estimulantes, practicar ejercicio físico, disfrutar de música relajante, respirar de forma "sosegada" y evitar el consumo excesivo de grasas, azúcar y sal. Cuerpo y mente Para trabajar el cerebro recomiendan huir de actividades pasivas como ver la televisión y, por el contrario, cultivar aficiones como la jardinería, el bricolaje, la pintura, la lectura o la escritura. Para retrasar el envejecimiento neuronal, pueden servir los pasatiempos o juegos de estrategia y de mesa, visitar museos, asistir a conferencias y hacer ejercicios de memoria y atención. Dormir bien Nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo –para una persona que viva 90 años, 30 pasarán durmiendo–. Los médicos nos recuerdan que el sueño tiene una función vital. Además, dormir lo suficiente y con un sueño de buena calidad es esencial para llevar un día saludable. Hacerlo poco o mal aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades y ocasiona fatiga, somnolencia, problemas de memoria o depresión. Cuando reímos liberamos endorfinas que generan tranquilidad, euforia y hasta analgesiaDieta y ejercicio Recomiendan beber dos litros diarios de agua, consumir frutas y verduras, realizar ejercicio físico de forma habitual. Tener vista Los especialistas animan a revisar la vista una vez al año. Se aconseja descansar la vista cinco minutos cada hora y mirar a una distancia mínima de cinco metros, en el caso de las personas que se pasan la mayor parte del día delante de un ordenador. Y sonreír Pero los médicos aseguran que todos esos hábitos saludables no van a ser del todo efectivos si no se sonríe. Y es que las emociones positivas son una fuente necesaria de bienestar y facilitan el pensamiento creativo. Además, proyecta una imagen más atractiva y genera un alivio considerable del estrés y la ansiedad.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2107177/0/dia-mundial-salud/claves/vida-plena/#xtor=AD-15&xts=467263
Sin estrés Hay que saber combatir el estrés de una forma multidimensional e interdisciplinar, para lo cual aconsejan prescindir de sustancias estimulantes, practicar ejercicio físico, disfrutar de música relajante, respirar de forma "sosegada" y evitar el consumo excesivo de grasas, azúcar y sal. Cuerpo y mente Para trabajar el cerebro recomiendan huir de actividades pasivas como ver la televisión y, por el contrario, cultivar aficiones como la jardinería, el bricolaje, la pintura, la lectura o la escritura. Para retrasar el envejecimiento neuronal, pueden servir los pasatiempos o juegos de estrategia y de mesa, visitar museos, asistir a conferencias y hacer ejercicios de memoria y atención. Dormir bien Nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo –para una persona que viva 90 años, 30 pasarán durmiendo–. Los médicos nos recuerdan que el sueño tiene una función vital. Además, dormir lo suficiente y con un sueño de buena calidad es esencial para llevar un día saludable. Hacerlo poco o mal aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades y ocasiona fatiga, somnolencia, problemas de memoria o depresión. Cuando reímos liberamos endorfinas que generan tranquilidad, euforia y hasta analgesiaDieta y ejercicio Recomiendan beber dos litros diarios de agua, consumir frutas y verduras, realizar ejercicio físico de forma habitual. Tener vista Los especialistas animan a revisar la vista una vez al año. Se aconseja descansar la vista cinco minutos cada hora y mirar a una distancia mínima de cinco metros, en el caso de las personas que se pasan la mayor parte del día delante de un ordenador. Y sonreír Pero los médicos aseguran que todos esos hábitos saludables no van a ser del todo efectivos si no se sonríe. Y es que las emociones positivas son una fuente necesaria de bienestar y facilitan el pensamiento creativo. Además, proyecta una imagen más atractiva y genera un alivio considerable del estrés y la ansiedad.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2107177/0/dia-mundial-salud/claves/vida-plena/#xtor=AD-15&xts=467263
  • Reducir el estrés. Cuando las personas estamos estresadas, se activa nuestro sistema nervioso simpático y se liberan hormonas como el cortisol, la adrenalina, etc. Como resultado de todo ello, nuestro organismo se pone en marcha para hacer frente al peligro o desafío al que nos estamos enfrentando. Y, aunque tener cierto nivel de estrés es algo inevitable, cuando éste se dispara, puede ser perjudicial para nuestra salud.
  • Tener una vida activa. Realizar actividades, tanto físicas como mentales, contribuye a mantenernos activos. También evita que llevemos una vida sedentaria.
  • Dormir bien. El sueño es uno de los componentes esenciales para llevar una vida sana. Igual que un coche necesita combustible para poder funcionar, los conbustibles de nuestro cuerpo son comer y dormir. Sin embargo, no sirve dormir de cualquier forma. Los expertos indican que debemos dormir un número de horas adecuado y preferentemente de noche, para no tener alteraciones en el patrón normal del sueño.
  • Hacer dieta y ejercicio físico. Aunque ya suenan a tópico, siguen siendo las principales claves para tener una vida sana.
  • Cuidar la vista. Los expertos recomiendan revisar la vista una vez al año, así como hacer pequeños descansos (5 minutos por cada hora), especialmente para aquellas personas que trabajan muchas horas delante de una pantalla.
  • Sonreír. De forma similar al inicio de esta lista, en la que comencé hablando de los efectos perjudiciales del estrés, sonreír también tiene un efecto muy potente sobre nuestra salud. Sin embargo, la sonrisa tiene un efecto protector, debido a que las emociones positivas son una gran fuente de bienestar para nuestro organismo.

A pesar de que esta lista os resultará muy conocida y que estos médicos no han descubierto nada nuevo, es importante que, por lo menos un día al año, recordemos que nuestra salud es algo realmente importante. Es más, que sin ella, todos nuestros planes, nuestro futuro y nuestras ilusiones se podrían ver comprometidas.
Por ello, os invito a que revisemos la lista y reflexionemos acerca de cuáles tenemos que mejorar.

Sin estrés Hay que saber combatir el estrés de una forma multidimensional e interdisciplinar, para lo cual aconsejan prescindir de sustancias estimulantes, practicar ejercicio físico, disfrutar de música relajante, respirar de forma "sosegada" y evitar el consumo excesivo de grasas, azúcar y sal. Cuerpo y mente Para trabajar el cerebro recomiendan huir de actividades pasivas como ver la televisión y, por el contrario, cultivar aficiones como la jardinería, el bricolaje, la pintura, la lectura o la escritura. Para retrasar el envejecimiento neuronal, pueden servir los pasatiempos o juegos de estrategia y de mesa, visitar museos, asistir a conferencias y hacer ejercicios de memoria y atención. Dormir bien Nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo –para una persona que viva 90 años, 30 pasarán durmiendo–. Los médicos nos recuerdan que el sueño tiene una función vital. Además, dormir lo suficiente y con un sueño de buena calidad es esencial para llevar un día saludable. Hacerlo poco o mal aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades y ocasiona fatiga, somnolencia, problemas de memoria o depresión. Cuando reímos liberamos endorfinas que generan tranquilidad, euforia y hasta analgesiaDieta y ejercicio Recomiendan beber dos litros diarios de agua, consumir frutas y verduras, realizar ejercicio físico de forma habitual. Tener vista Los especialistas animan a revisar la vista una vez al año. Se aconseja descansar la vista cinco minutos cada hora y mirar a una distancia mínima de cinco metros, en el caso de las personas que se pasan la mayor parte del día delante de un ordenador. Y sonreír Pero los médicos aseguran que todos esos hábitos saludables no van a ser del todo efectivos si no se sonríe. Y es que las emociones positivas son una fuente necesaria de bienestar y facilitan el pensamiento creativo. Además, proyecta una imagen más atractiva y genera un alivio considerable del estrés y la ansiedad.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2107177/0/dia-mundial-salud/claves/vida-plena/#xtor=AD-15&xts=467263

martes, 1 de abril de 2014

"Mi niño es especial"

Es bastante común escuchar a los padres, cuyos hijos tienen autismo, presentarlos con esta frase: "Mi hijo es especial... diferente a los demás". 
Leo Kanner describió el autismo en el año 1943 tras la observación de unos cuantos niños con autismo.


Según el DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), el trastorno autista es un trastorno generalizado del desarrollo. Se caracteriza por retrasos o alteraciones en el desarrollo normal.  Se producen antes de los 3 años en tres áreas diferentes:
  •  En la relación o la interacción social: pueden tener dificultades para mirar a otras personas a los ojos, incapacidad para desarrollar relaciones con niños de su edad, no suelen compartir intereses ni logros con los demás y presentan dificultades para entender los sentimientos de las otras personas.
  •  En la comunicación: suelen presentar retraso o ausencia total de lenguaje, dificultad para iniciar o mantener conversaciones, repiten frecuentemente algunas palabras, pueden incluso hablar con un lenguaje "propio" y tienen problemas con los juegos de ficción.
  • Comportamientos, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados: suelen estar muy preocupados por algo que es de su interés, necesitan rutinas o rituales que no varíen,  suelen tener manierismos (como por ejemplo sacudir o girar las manos o los dedos) y suelen centrarse en alguna parte de los objetos.
Esta lista de características puede ser una buena guía de cómo se comporta un autista y de sus principales dificultades. 
Sin embargo, para mí lo más llamativo del autismo siempre ha sido que, a pesar de que el ser humano es un ser social, estos niños suelen preferir mirar fijamente un objeto de su interés a compartir un momento especial con otra persona. Este hecho resulta muy difícil de entender para la gran mayoría de las personas y es algo especialmente complicado para los padres.

martes, 25 de marzo de 2014

¿Cómo piensan las personas con depresión?

Nuestros pensamientos están relacionados con lo que sentimos y con cómo actuamos. Continuando con el tema de la depresión iniciado la semana pasada, hoy os escribo sobre los errores en el pensamiento que suelen cometer las personas con depresión.

El nombre que reciben estos errores es distorsiones cognitivas. Se producen de forma sistemática cuando procesamos la información procedente de nuestro entorno y condicionan nuestra visión del mundo, del futuro y de nosotros mismos.


Los tipos más comunes de distorsiones cognitivas son:
  • Personalización: tendencia a verse como responsable de algún acontecimiento que se debe a factores externos a uno mismo.
  • Abstracción selectiva: evaluar un hecho únicamente teniendo en cuenta un aspecto específico e ignorando el resto de la información.
  • Generalizar: obtener conclusiones generales a partir de un detalle específico.
  • Pensamiento dicotómico: tendencia a calificar los sucesos en términos extremistas, sin tener en cuenta los puntos intermedios.
  • Inferencia arbitraria: extraer conclusiones sin datos objetivos que las apoyen.
  • Magnificación/minimización: exagerar los errores que comete uno mismo y los éxitos de los demás y minimizar los aciertos propios y los errores ajenos.
En conclusión, el pensamiento depresivo no se basa en las evidencias. Se expresa en términos absolutistas y conduce a grandes sentimientos de tristeza y desesperanza, produciendo malestar e inactividad, así como dificultades a la hora de realizar las tareas cotidianas (Sevillá y Pastor, 2004).

martes, 18 de marzo de 2014

¿Me siento triste o tengo depresión?

La tristeza es una de las emociones básicas descritas por Darwin y Ekman (para más información leer esta entrada del blog ¿Son iguales las emociones en todo el mundo?). Es muy común que las personas nos sintamos tristes en algunos momentos de nuestras vidas, especialmente cuando atravesamos momentos difíciles. 

Sin embargo, a veces esta tristeza alcanza una intensidad muy elevada, una duración prolongada y acaba interfiriendo en la vida cotidiana de las personas: su trabajo, sus actividades habituales, sus relaciones con los demás, etc... En este momento, es muy importante que valoremos si existe o no un trastorno depresivo mayor.


Diagnosticamos un episodio depresivo mayor, según el DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), cuando la persona presenta cinco o más de los siguientes síntomas, siendo necesario que se cumpla uno de los dos primeros:
  • Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día.
  • Ausencia de placer al realizar actividades habituales.
  • Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño.
  • Disminución importante en el peso sin hacer régimen o aumento importante del mismo.
  • Cansancio y falta de energía.
  • Sentimientos de culpa excesivos.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Agitación o enlentecimiento en los movimientos del cuerpo.
  • Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio. 
A veces, el límite entre la tristeza normal y la depresión es bastante complicado de establecer. Y aunque todos sintamos la tristeza en ocasiones, si observamos que esta emoción se convierte en algo crónico, puede ser aconsejable acudir a un especialista. A día de hoy, la depresión se considera como una de las complicaciones médicas que más pueden dañar nuestra calidad de vida.

martes, 11 de marzo de 2014

¿Nos conformamos para ser aceptados por el grupo?

Solomon Asch fue un psicólogo estadounidense con una trayectoria profesional muy reconocida en el ámbito de la Psicología Social.

Asch diseñó varios experimentos para tratar de conocer cómo se puede ver modificado el comportamiento de las personas ante la presión del grupo. El objetivo de su estudio fue medir la conformidad social. Sin embargo, la información que recibían los sujetos que fueron reclutados para el experimento era que lo que estaban midiendo era su capacidad de juicio visual.

A los sujetos se les presentaban dos tarjetas. En la primera de ellas había una única línea vertical, mientras que en la segunda  se presentaban otras tres líneas verticales de diferentes tamaños. La tarea consistía en decicir cuál de las tres se parecía más a la línea de muestra que aparecía en la primera tarjeta.

Sin embargo, lo más sorprendente del estudio, era el hecho de que todos los sujetos que se encontraban en la sala donde se realizaba el experimento estaban compinchados con el experimentador, excepto uno; el sujeto experimental.


El procedimiento consistía en que todos los sujetos iban dando su respuesta, la cuál era errónea, y nuestro sujeto experimental era de los últimos en contestar. Éste se sentía muy sorprendido ante las contestaciones del resto de las personas, por lo que podía reaccionar de dos formas diferentes. Una, diciendo la respuesta realmente correcta y, otra, adaptándose a la opinión del resto de la gente que había en la sala, aún cuando sabía que era falsa.

Las conclusiones del estudio fueron que la mayoría de los sujetos experimentales se adaptaban a la respuesta del grupo. Sólo un 25% aproximadamente de las personas que realizaron el experimento no cedieron en ninguna ocasión a la presión del grupo.
De esto se desprende la importancia que tiene para nosotros, los humanos, el pertenecer a un grupo, las opiniones de los demás, etc, llegando incluso a aceptar ideas que sabemos que no son correctas o con las que no estamos de acuerdo.

martes, 4 de marzo de 2014

¿Son iguales las emociones en todo el mundo?

Las emociones son uno de los temas centrales de la Psicología y también uno de los más estudiados.

Uno de los primeros estudiosos de las emociones fue Charles Darwin. En su trabajo clásico La expresión de las emociones en el hombre y los animales escribió sobre la información que recopiló durante muchos años acerca de cómo las personas de diferentes culturas y los animales (tanto los domésticos como los salvajes) expresan sus emociones. Para Darwin, todas las personas que experimentan las mismas emociones lo hacen mediante expresiones faciales idénticas. Por tanto, entendía la expresión emocional como innata y universal.


Ekman también realizó investigaciones transculturales en torno a este tema. Es muy conocido su estudio de las emociones en Papúa Nueva Guinea. La gente que habitaba allí había mantenido una cultura bastante aislada, sin influencias de otras culturas más extendidas. Su trabajo consistió en contar historias a sus habitantes. Posteriormente, les mostraban tres fotografías y ellos tenían que seleccionar aquella que representaba la emoción que más concordaba con la historia. Dichas fotografías incluían seis emociones: alegría, ira, tristeza, sorpresa, miedo y asco. El resultado de su estudio fue que, incluso en culturas tan aisladas como la de Nueva Guinea, eran capaces de identificar con un alto nivel de concordancia las expresiones faciales en las fotografías tomadas a personas pertenecientes a culturas que no les eran conocidas.

En conclusión, tanto Darwin como Ekman, estaban de acuerdo en que las emociones eran innatas. Sin embargo, a pesar de que la expresión facial de las emociones sea la misma transculturalmente, sí que hay diferencias en la forma en la que expresamos nuestros sentimientos en las diferentes culturas. Por ejemplo, las culturas mediterráneas tienden a mostrar la tristeza, pero a los británicos se les indica que no deben hacerlo. Estas reglas culturales de expresión de las emociones se aprenden en la sociedad en la que vivimos desde nuestros primeros años de vida.

martes, 25 de febrero de 2014

¿Qué hace que la psicoterapia sea eficaz?

A lo largo de la historia de la Psicología se han realizado numerosas investigaciones para tratar de conocer cuáles eran los factores que explicaban por qué la psicoterapia era efectiva.

Hans Eysenck realizó uno de estos estudios en 1952. Sus conclusiones cuestionaban la eficacia de la psicoterapia, indicando que el tratamiento psicológico no conductual no era eficaz. Además, llegó a afirmar que el efecto de la psicoterapia era inferior incluso al de la remisión espontánea de las personas que no recibían ningún tratamiento psicológico. Obviamente, los trabajos de Eysenck fueron muy criticados por la comunidad científica, haciendo referencia a los problemas metodológicos de dicha investigación.

Sin embargo, estas conclusiones sirvieron de revulsivo para tratar de demostrar que la psicoterapia sí era eficaz. A partir de este momento se produce un gran volumen de investigación en torno a este tema.

 Foto por cortesía de Mario Otero

Uno de los trabajos más destacados ha sido el de Lambert, en 1986, quien concluyó que el cambio que experimenta el paciente cuando acude a psicoterapia se debe a diferentes factores:
  • Factores extraterapéuticos: hacen referencia a aquellos factores que dependen del paciente y su contexto, independientemente de la psicoterapia. Algunos de estos factores son: la motivación, la gravedad del trastorno que presenta, su habilidad para relacionarse con otras personas, etc. Representan el 40% del cambio total.
  • Factores comunes: entendemos por factores comunes aquellas variables que comparten todas las formas de psicoterapia. Algunos ejemplos pueden ser tener una buena relación terapéutica o la atmósfera de apoyo que se forma en el contexto de la terapia. Son el 30% del volumen del cambio.
  • Técnicas aplicadas: las técnicas son los procedimientos específicos con los que se trabaja en cada tipo de psicoterapia. Hacen referencia al 15% del cambio total.
  • El efecto placebo: el efecto placebo en psicoterapia se entiende como las expectativas que tiene el paciente acerca de ser ayudado o no. Supone el 15% restante.
En conclusión, podemos observar que el 55% del cambio total (un 40% de variables del paciente y un 15% de sus expectativas de cambio) depende de factores ajenos a la psicoterapia misma, siendo, por tanto, el paciente el que más aporta a que se produzca dicho cambio. Sin embargo, el 45% restante depende directamente del tratamiento psicoterapéutico que está llevando a cabo el profesional y de que sea capaz de crear las condiciones idóneas y una relación con el paciente adecuada para propiciar dicho cambio.

Fuente: Feixas, G. y Miró, M. T. (1993). Aproximaciones a la Psicoterapia. Barcelona: Editorial Paidós.

martes, 18 de febrero de 2014

¿Es nuestro sexo o la cultura en la que vivimos la que hace que nos comportemos de una determinada forma?

La pregunta acerca de si los comportamientos y roles típicos de los hombres y mujeres son resultado de la biología o si son construídos socialmente ha sido muy estudiada. Diversos investigadores han demostrado que la educación y la sociedad en la que vivimos son las que definen dichas conductas.

En el siglo XX, la antropóloga Margaret Mead realizó un trabajo en Nueva Guinea para tratar de demostrar que los roles y rasgos entendidos, en nuestra cultura, como claramente típicos de  las mujeres, no eran más que el resultado de la educación y la sociedad en la que vivimos.

El resultado de su estudio se presenta a través de tres tribus diferentes. En ellas, estudió la relación entre el sexo de las personas y sus comportamientos. 
  • La primera de las tribus que estudió fueron los "Arapesh". En esta tribu, tanto los hombres como las mujeres presentaban características que valoramos como típicamente femeninas en nuestra cultura. Son personas maternales, cuidadoras, responsables de sus familiares y trabajan todos unidos. 
  • La segunda tribu fueron los "Mundugumor". Al contrario que en el caso anterior, en este pueblo, todos sus habitantes presentaban rasgos que nosotros generalmente clasificamos como típicamente masculinos. Algunos de los rasgos que presentaban estas personas eran un importante temperamento y la agresividad. Los Mundugumor destacaban además por estar siempre malhumorados, dando la sensación de que todo les fastidiaba.
  • La última de ellas, son los "Tchambuli". En esta tribu observó una inversión de los papeles sociales con respecto a nuestra sociedad. Para los Tchambuli, las mujeres se ocupan de los asuntos económicos y son ellas las que trabajan. Los hombres, por su parte, cumplen papeles reservados a las mujeres en nuestra cultura, cumpliendo un papel más secundario.

En un primer momento, podemos pensar que estas tribus se encuentran muy dispersas geográficamente, y explicar, en función de ello, las importantes diferencias que presentan. Sin embargo, lo más sorprendente es que apenas las separan 200 kilómetros de distancia.
Este trabajo de Mead, corrobora, por tanto, que no existe una correspondencia entre los roles sociales y el sexo.

martes, 11 de febrero de 2014

¿Qué es lo que nos atrae de nuestra pareja?

Como todos vosotros sabéis el viernes de esta semana es el día de San Valentín, el día de los enamorados. Por ello, he decidido escribir sobre cómo se crean las parejas, tratando de explicar cuáles son los factores que hacen que nos sintamos atraídos por otra persona.

Se han realizado diversos estudios para intentar conocer cuáles son dichos factores. Los más destacados son los siguientes:
  • La proximidad: las personas más cercanas físicamente son también las más accesibles. Además, la proximidad puede hacer que aumente la familiaridad, lo cuál puede incrementar la atracción. Marwell y cols. (1982) realizaron un estudio para corroborar esto, empleando una muestra de estudiantes universitarios. Encontraron que el 36% de sus relaciones de pareja habían surgido en clase o en el trabajo, el 38% habían sido presentados por un tercera persona, el 18% se habían conocido en una fiesta y sólo un pequeño porcentaje se habían conocido en bares.
  • Las características físicas: en general, los estudios han demostrado que las personas con apariencia física agradable, resultan más atractivas que las menos agraciadas.
  • Características personales socialmente valoradas: Anderson (1968) pidió a estudiantes universitarios que evaluaran lo atractiva que sería una persona en función de una lista de adjetivos. Los cinco más valorados fueron la sinceridad, la honestidad, la lealtad, ser compresivo y ser digno de confianza.
  • La semejanza: las investigaciones nos han demostrado que, a medida que aumenta la semejanza entre dos personas, también aumenta la atracción entre ellas. Esto ocurre sobre todo en relación a tener actitudes similares, más que otros factores.
  • La reciprocidad: aunque podemos sentirnos atraídos por ejemplo por actores de cine, con los que no tenemos ningún tipo de contacto, en muchas ocasiones la reciprocidad es un factor que influye en nuestras elecciones. Una posible explicación sería por el refuerzo que recibimos de esa persona.

Aunque la literatura ha señalado principalmente estos cinco factores, en la atracción interpersonal pueden llegar a influir muchos otros. Y, en cada relación de pareja, esos factores pueden ser totalmente diferentes y específicos, ya que, como se suele decir, cada pareja es un mundo.